Lo que los españoles llevamos días viendo en Ceuta es algo que va mucho más allá de las consecuencias de la inmigración masiva y las mafias que trafican con seres humanos. Es algo que trasciende el fenómeno migratorio para adquirir una escala geopolítica, y sólo de este modo se puede entender que todo este despropósito haya tenido lugar días después de que Sánchez haya visitado Argelia, un país abiertamente enemigo de Marruecos.
¿Cómo se puede entender que Sánchez haya elogiado la “cooperación con Marruecos” después de que miles de marroquíes hayan asaltado nuestra nación y su soberanía? Una vez más, cabe retrotraerse al caso Pegasus, así llamado por el programa de ciberespionaje del mismo nombre que se utilizó para hackear el móvil del presidente en 2021, dictaminando la UE que el autor de dicho sabotaje fue Marruecos. ¿Qué información comprometida y qué oscuros secretos albergaba para que no se atreva alzar la voz contra un país que ataca a España?
Sánchez es el presidente de la democracia que ha gobernado al dictado de los intereses de Marruecos, siguiendo con precisión milimétrica una hoja de ruta que beneficiaba a la monarquía alauita, y los hechos, cubiertos de manera minuciosa por Elentir, son más que elocuentes:
- Ha incumplido la resolución de la ONU sobre el referéndum de autodeterminación en el Sáhara Occidental, reconociendo la soberanía de Marruecos sobre dicho territorio, lo que ha supuesto cambiar drásticamente la posición que España había seguido de manera invariable desde la muerte de Franco con gobiernos de PP, PSOE y UCD. Como represalia a esta decisión, Argelia encareció el precio de gas importado por España y abrió la puerta a una oleada de inmigración ilegal.
- Ha suprimido la Brigada OCON-Sur de la Guardia Civil que combatía el narcotráfico en el Campo de Gibraltar, medida de la que Marruecos ha sido beneficiario al ser el primer conductor de hachís del mundo, llegando a legalizar la dictadura norteafricana el cannabis en 2021, el cual es un derivado del hachís.
- Sánchez ha comprometido incluso el margen de actuación de futuros gobiernos al cerrar inversiones por valor de hasta 45.000 millones de euros hasta 2050 en Marruecos sin que nuestra nación reciba contraprestación alguna por ello.
- Ha aprobado la tan citada regularización masiva de inmigrantes ilegales por la vía de un Real Decreto sin pasar por el Congreso.
Por si todo lo anterior no revistiera ya de suficiente gravedad, el periódico socialista El País denunciaba en 2011 que Marruecos utiliza la religión para controlar a los inmigrantes de dicha nacionalidad en España, evitando que se integren, algo de lo que ya alertó el CNI. Pero, ¿esto no eran cosas de la ultraderecha?
En efecto, durante esta invasión migratoria hemos oído a Pedro Sánchez y a varios de sus ministros hablar del efecto llamada y de las mafias que se lucran propiciando la llegada masiva de inmigrantes ilegales. ¿Por qué cuando VOX dice esto mismo es de extrema-derecha, pero cuando lo hacen los integrantes del gobierno social-comunista adquiere carta de naturaleza? Acaban de evidenciar que VOX es el único que dice la verdad en una cuestión de gran envergadura frente al falso humanitarismo de una izquierda que pretende ser solidaria con el dinero de los demás porque, en sus lujosas urbanizaciones, no van a sufrir las consecuencias de una inmigración masiva que ellos alientan con su demagogia, en las antípodas de sus votantes, que en los barrios obreros la padecen de primera mano: del desplazamiento en la concesión de las ayudas sociales a la precarización de las condiciones laborales pasando por la creciente inseguridad. Cuando son desoídos por los representantes políticos a los que siempre votaron, son tachados de “fachas” por denunciar la situación que sufren y sólo les queda VOX como opción para paliar tan dramático escenario.
En línea con lo que hace ya quince años denunciaba el periódico de referencia de los propios votantes socialistas, el Rey de Marruecos tiene la condición de Príncipe de los creyentes entre los musulmanes, siendo dicho estatus utilizado cuando la monarquía de Rabat financia mezquitas y asociaciones a cambio de someterse a la autocracia de Mohamed VI, donde los cristianos son perseguidos y condenados a penas de cárcel si hacen proselitismo de su fe entre los musulmanes. Por tanto, cuando financia su versión del islam, que es la que está presente en la amplia mayoría de las mezquitas de Ceuta y Melilla, exporta hacia España el fanatismo y la intolerancia religiosa.
A nivel político como a pie de calle, muchos actúan de manera simplista como quien mira el dedo cuando le señalan la Luna culpan a Estados Unidos e Israel, actualmente aliados de Marruecos, lo que envalentona a Mohamed VI a actuar contra España, llevando a cabo una nueva Marcha Verde para medir la fortaleza de nuestra Patria, algo que ya hizo en 2021, cuando llegaron a ella 8000 inmigrantes ilegales después de que Sánchez acogiera al líder del Frente Polisario.
Debemos recordar que Perejil, más allá de ser un islote de cuatro hectáreas de valor económicamente nulo y que sólo sirve como pastizal para cabras, era un pulso en toda regla para medir la fortaleza de España a tan sólo cuatro kilómetros de Ceuta y Melilla. Entonces los españoles, liderados por Aznar, tenían un gobierno fuerte que defendió sin ceder un ápice su soberanía, logrando que Estados Unidos, a la sazón de primera potencia mundial, se pusiera del lado de España frente al que había sido su tradicional aliado en la zona. Ese mismo gobierno, al que acusaban de hacer seguidismo a Estados Unidos, le llevó la contraria tanto a la Casa Blanca como a Francia cuando propusieron la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental, rechazando toda alternativa que no pasara por un referéndum de autodeterminación, mientras que Sánchez actúa más como presidente de Marruecos que de su propio país, pese a las incontables líneas rojas que ha traspasado para aferrarse al sillón presidencial a toda costa.
Con Aznar, España era un aliado destacado de Estados Unidos y Reino Unido, potenciando su posición estratégica como nexo de unión entre Europa y Latinoamérica, entre el Atlántico y el Mediterráneo. Por el contrario, el gobierno más radical de nuestra democracia, integrado por socialistas y comunistas y apoyados externamente a cambio de aberrantes concesiones por separatistas y pro-etarras, se ha encargado de dinamitar las relaciones con la Casa Blanca e Israel por un puñado de votos de izquierda radical a costa de perjudicar gravemente al conjunto de los españoles.
Sánchez no ha dejado de hacer méritos con su retórica antisemita y antiamericana, acusando a Israel de “genocidio” e impulsando que se vete la participación del Estado judío en el Festival de Eurovisión, además de aprobar un embargo de armas contra el mismo cuando no se atreve a hacer lo más mínimo contra Rusia, que ha masacrado deliberada e intencionadamente a la población civil de Ucrania. A todo ello se suma que llegó a decir que era una lástima que España no tuviese la bomba atómica para utilizarla contra Israel. De igual modo, ha vetado que Estados Unidos utilizara sus bases militares en Morón y Rota frente a Irán.
En base a la actitud del inquilino de La Moncloa, ¿es de extrañar que ambas naciones se hayan alineado con Marruecos y no con España? Ha hecho todo lo necesario para granjearse tan poderosos enemigos, teniendo como aliados a dictaduras como China, Rusia e Irán, una política exterior que recuerda a la que llevó en su día Zapatero, señalado en su momento como “faro moral” de este gobierno, y hoy con un oscuro futuro judicial al enfrentarse a acusaciones de la corrupción más turbia, así como al dudoso mérito de ser el primer presidente en democracia investigado por los tribunales.
Cuando nuestros vecinos europeos han sufrido la avalancha de la inmigración masiva a través de la puerta de entrada a la Unión Europea, que es España, han propuesto excluir a nuestra nación de Schengen, algo que no es cosa de Meloni y la llamada “Internacional ultraderechista” de la que habla el NO-DO sanchista de TVE presentado por Javier Ruiz, ya que 22 de los 28 países de la UE, incluido el gobierno socialdemócrata de Dinamarca, se han pronunciado contra la política migratoria de Sánchez.
En dicho llamamiento hay una ausencia tan destacada como reveladora, siendo la Francia de Macron, aliado de Marruecos. No en balde, el centrista galo ha apoyado a la dictadura norteafricana en la cuestión del Sáhara Occidental y ha llegado a acuerdos de cooperación con ellos en materia de energía, transporte, inmigración, seguridad y defensa, siendo el segundo país que más material militar exporta al régimen de Mohamed VI. Francia actúa hoy igual que hizo Chirac en Perejil, pero el problema es que España no lo hace porque no tiene a su frente un gobierno con las manos libres y limpias.
No deja de ser repugnante la doble moral que ejerce Sánchez: cobarde con Marruecos y duro y contundente con Italia cuando toma medidas para paliar los efectos que la nefasta política migratoria de Sánchez pueda tener sobre su territorio.
Como decía Fernando Paz, al igual que vimos ante la pandemia y la DANA, mientras miles de españoles han tenido que cerrar sus negocios y recluirse en sus casas por miedo a los asaltos, temiendo por su propia integridad física, Sánchez, igual que Nerón tocaba alegremente la lira mientras Roma ardía, dedicaba su tiempo a recomendar canciones en lugar de centrarse en una crisis de primer orden.
Hace escasos días, pese a que la situación no cesa, llegó a decir que ya se había normalizado mientras que Marruecos pedía el regreso de todos sus MENAS, y el gobierno, de manera sorprendente. se ha negado a que puedan salir del país al que han llegado para retornar a su país de origen toda vez que sus padres y su gobierno los reclaman.
El propio Fernando Paz aludió a los reveladores datos oficiales, que reportaban que en 2024 llegaron 8.837 MENAS, de los cuales, 4.602 (algo más de la mitad), eran marroquíes. ¿Cuántos fueron devueltos? Únicamente cuatro, los cuales eran colombianos y rumanos, y ninguno de ellos marroquíes, siendo 2024 un año excepcional, pues la regla general es que año tras año ninguno sea devuelto.
¿Por qué el gobierno no actuó cuando días antes el CNI le alertó de una entrada masiva en Ceuta? Posiblemente por el mismo motivo por el que se niega a devolver a los nuevos MENAS que han entrado a su país de origen y, de manera cruel, separarlos indefinidamente de sus padres: por puro cálculo político, ya que lo utilizará como un instrumento para dividir a PP y VOX, ya que si discrepan, VOX puede llegar a romper los Ejecutivos autonómicos, como sucedió en 2024, ya que la cuestión migratoria es una línea roja para el partido de Abascal y si se niegan a acogerlos, acusarán al PP de “ultraderecha” y de ser manejado por VOX. No obstante, las Vascongadas (gobernada por el PNV) y Cataluña, gobernada por el socialista Illa, exministro del propio Sánchez, no se enfrentarán al problema de la acogida de MENAS, en el último caso, por las exigencias de JxCat, el partido del prófugo Puigdemont, ya que, a cambio de sus apoyos, nacionalistas catalanes y vascos le pusieron esta condición.
Ante esta invasión alentada por el déspota marroquí, no sólo sufrimos una vez más al peor gobierno en el peor momento sino a una oposición con apenas altura de miras: desde un Feijóo que dice que no hay que pedir responsabilidades a Marruecos a un Abascal que hace escasos meses afirmaba que Marruecos no era el enemigo sino un vecino con el que había que llevarse bien. El caso de Abascal es especialmente decepcionante, ya que tanto él como VOX, apenas unos años atrás se caracterizaban por su valentía, siendo especialmente vocales contra el régimen de Mohamed VI.
Recientemente hemos visto a Pedro Varela de Segura, diputado provincial de VOX en Segovia, decir exactamente lo mismo que decía Abascal respecto a Marruecos, y cuando le preguntaban con toda razón por qué se estaba manifestando entonces frente a la Embajada de Marruecos no sabía qué responder. Parece que, si el PSOE es ahora el Partido Sanchista, VOX ocupa el mismo papel respecto a Abascal y su reducido núcleo asesor, donde el líder siempre acierta, diga una cosa y la contraria, y los demás deben seguirle como cuando el Romano Pontífice habla ex cathedra, pues, al parecer, es infalible y un semidiós a ojos de los que sin espíritu crítico engloban lo que Maura llamaba las “masas neutras”.
¿Por qué Abascal no se atreve a alzar la voz contra un enemigo reiterado de los intereses de España? ¿Hasta ahí llega el patriotismo del que siempre hace gala? ¿Es porque Rabat es aliado de Israel y Estados Unidos? Si es así, ¿al servicio de quién está: de España o de Washington y Tel Aviv? Ni siquiera se atrevió a criticar a Trump cuando impuso aranceles que dañaban severamente a la agricultura, la ganadería y la industria que tanto dice defender frente a la Agenda 2030. Sólo ha alzado su voz, de manera tímida, cuando Trump ha insultado a Meloni, es decir, cuando estaban en juego sus intereses de partido y no los de España. ¿No se suponía que VOX era un instrumento al servicio de España y no al contrario?
Frente a un gobierno corrupto y sin escrúpulos y una oposición inane, los españoles estamos terriblemente solos cuando nuestra Patria está siendo atacada por medio de una guerra híbrida que utiliza la inmigración masiva como arma de presión. Unos merecen el adjetivo de traidores por traicionar a España y otros el de cobardes por no saber defenderla.





