Sin eufemismos…, ¡lo que daría en este momento Nadia Calviño por un rescate de la UE en toda regla!
Después del intento, a ver si colaba la alegre ocurrencia de los coronabonos o la más peregrina de la «deuda perpetua» con la que sólo se devolverían los intereses pero nunca el principal, Europa ha dicho que estudiará todas las opciones, que es la manera más suave de decirle a Sánchez que estamos muertos…, más aún teniendo en casa como socios de gobierno a la servidumbre del castrismo y el chavismo.
Ya sucedió durante la crisis griega. El gobierno de derechas de entonces tenía apalabrado bajo cuerda con la UE un disimulado rescate. Sucedió entonces que la izquierda radical forzó la celebración de unas elecciones, en las que ganó Syriza y en las que la ultra derecha de Amanecer Dorado también obtuvo un porcentaje importante de votos.
En esas circunstancias, los gallitos de aquel Monedero con corbata llamado Varoufakis, quisieron echarle un cuarto a espadas al BCE y hasta amenazaron con abandonar el euro. Merkel y la Comisión le dijeron que adelante, que lo hicieran y un problema menos… Y los revolucionarios helenos se lo ‘hicieron’ todo literalmente encima.
Hubieron de tragarse entero el rescate, ahora con las condiciones más extremas de los «hombres de negro», porque la UE no se fiaba un pelo mientras estuvieran los comunistas y progretas en la gobernanza.
Varoufakis abandonó la causa (por exigencia del guión europeísta) y se dedicó a hacerse millonario con sus conferencias de progre a la violeta. El estacazo fue brutal, con reducción de las pensiones de un 40% y un adelgazamiento de la Administración que aquí provocará sabañones.
En Venezuela, el abandono de la ortodoxia económica se llevó a cabo gracias a que las migajas de la industria petrolera, a las que sus corruptos dirigentes renunciaban sin entusiasmo en su pavoroso latrocinio, lograban disimular todo aquel derrumbe del abastecimiento. Cuando ya no hubo más para robar (ni para disimular), el chavismo encontró en el narcotráfico una vía para prolongar la mascarada de las cartillas de racionamiento.
Pero no es el caso, porque las maletas de Delcy imagino que no dan como para pagar los decretazos ya anunciados por Sánchez y sus correligionarias. No cobran los autónomos y en breve plazo no habrá para pensiones. Ni para funcionarios, ni para la renta mínima, por más que la operación de maquillaje incluya a las prostitutas vulnerables (por esta gente me he enterado de que hay putas invulnerables), a mujeres maltratadas o a inmigrantes de algún color. Humo para cegar los ojos de la concurrencia, pero poco más.
Nada de lo anunciado hasta ahora por este gobierno de villanos goza de una memoria económica que lo sustente ni existe previsión posible de gastos, ni de ingresos, ni de objetivo de déficit. Tampoco de deuda. O sea, todo en Sánchez y en su partenaire es un brindis al sol, como quien promete que el año que viene nos iremos con los niños de vacaciones al Caribe.
El subcomandante Iglesias ha entrado ya en la fase del ditirambo y la extravagancia suprema, que es esa en la que se permite el lujo de anunciarse como un benefactor universal al que nada le roza. Las bofetadas se las llevan los ministros, suyos y de Sánchez, y él está para abrazar a los niños. Y a las niñas. De cualquier edad. Acabará como Iosif Stalin. O como Gadaffi, en una cama redonda con sílfides revolucionarias. De las invulnerables, claro.
Lo que digo es que el BCE no disimula en señalar que no habrá liquidez suficiente para soportar el rescate de una economía del tamaño de la española. Menos aún sin la aportación de Gran Bretaña y ahora la de España.
En las actuales circunstancias, la UE podría salvaguardar el hundimiento de la economía checa, por citar un caso. O de Portugal. O de Grecia. Pero no le alcanza para prestar apoyo a todas en su conjunto y, además, el naufragio abisal del Titanic español capitaneado por dos junlais de los que no se fían ni sus votantes.
Sánchez sigue usando sus corbatas de colores, pero no se toma en serio ni a los sanitarios, que se le van a echar encima a fuerza de querellas con más de 30.000 contagiados por su inoperancia y sus engaños, que rondan el ilícito penal.
No habrá olvido ni perdón, pueden tener certeza, porque el colectivo médico se ha jugado y se juega todavía el pescuezo sin el material adecuado o se lo han tenido que buscar por su cuenta durante toda la cuarentena. A nosotros nos han encerrado en casa, pero a ellos, a los sanitarios, los ha enviado a la jaula de los leones y se ha tragado la llave.
Miente Sánchez. Y lo hace sin descanso. El número de contagiados es, con seguridad, de tal calibre, que cualquier intento de desescalada provocará otra oleada de atascos en las unidades de Cuidados Intensivos por negarse a realizar los test aleatorios que aconseja la prudencia.
A este paso, Sánchez ya no acumula pruebas de su culpabilidad, sólo aumenta su condena.
He dicho.





