Nadie sabe lo difícil que es tirar de la cuerda de la vida hasta que le toca. Por mucho que te ayuden, el que tira es uno sólo. Y si es la vida de tu hijo, la fuerza se vuelve tan brutal que todo lo que te rodea desaparece como la bruma, como la espuma…
El 20 de septiembre es vuestro aniversario…y no sabemos si cantar, reír, llorar o celebrarlo.
Tan lejano lo vimos que, llegada la hora, a mí personalmente se me hizo un mundo. Y bajé de tu mano firme en un ascensor celado… Tú, yo y un miedo aterrador que erizaba mi espalda sin permiso. Y al bajar, un equipo médico en silencio y uniformado de azul te recogió como un relevo. Y el miedo se hizo llanto al ver cómo te alejaban de mí: Había llegado la hora. La hora de salvar a tu hijo regalándole un trozo de tu cuerpo y todo el amor que cabe en el Universo.
Cuatro horas de quirófano y ocho más de espera hasta poder ver de nuevo tus ojos verdes de padre valiente.
Lo has hecho, Felipe. Has vuelto a dar vida a tu hijo… otra vez… La magia de verlo nacer dos veces, la magia de verlo sonreír de nuevo a los 27 años. Gracias ayer, hoy y siempre.
PD: Gracias a TI, por Tu Talón de Madera…. A Tu Madre que siempre me Auxilia… A Madre Angelita y su Cruz y Santa Teresa, la de Calcuta.
Y ya, bajada a la tierra, gracias infinitas a un equipo sanitario que vive día y noche en el Hospital Virgen del Rocío. Gracias, enfermeras, celadores, administrativas. Gracias, restaurante, vigilantes y vecinos de habitación. Y cómo no, gracias, doctores en nombre de todos los que hemos tenido la suerte de estar tan cerca de vosotros. Gracias, Pastora, por tus horas de desvelo sin protesta al lado de tu hijo. Gracias, Laura, por tus charlas de cuñada y tus pases cómplices… Y gracias a todos los que os habéis puesto nerviosos primero y felices al final…





