Hace ahora un año, en el Aula de Grados de la Facultad de Derecho de la Universidad de Sevilla tuvo lugar un acto vergonzoso y lamentable contra la libertad de expresión y opinión; así como contra la esencia misma de lo que debería significar el espíritu universitario. Hace ahora un año que se impidió la celebración de una mesa redonda que, bajo el título «El Género, ¿liberación o imposición?», pretendía abordar de modo crítico la sacrosantamente laica Ideología de Género; un acto organizado por una asociación universitaria y que contaba, además de con la pertinente venia del Decano, con la intervención principal de un eminente catedrático de esa Facultad.
Pero al poco de su inicio, el acto fue abortado por un grupo de cafres vociferantes que cerca de una hora estuvieron coreando gritos e insultos (tan leves como el de «asesinos») contra los participantes, sin que nadie autorizase el desalojo de tan «inquietos» reventadores. Ninguna autoridad ordenó siquiera que los profesionales responsables de la seguridad en el interior del recinto universitario, realizasen un mínimo gesto invitando a los alborotadores a abandonar el Aula. Sobra decir que, tras la pertinente denuncia judicial interpuesta por tan rechazables hechos, la denuncia fue archivada sin que se generase ninguna responsabilidad para los progresistas amantes de la libertad… propia. Aún más: tales hechos contaron con un comunicado de apoyo del CADUS, organismo universitario supuestamente representante del colectivo de alumnos de la Universidad de Sevilla, donde además arremetían rastreramente contra el catedrático que solicitó el aula para el frustrado acto, intentando descalificarle y colocándolo en la diana de sus injurias.
Pero volvamos al presente…
A inicios de este marzo y bajo el título «Diversidad sexual, 40 años después: de la represión franquista a la igualdad ante la ley», la Universidad de Sevilla y la Pablo Olavide convocaron unas Jornadas para celebrar «los avances legislativos en la realidad de la diversidad sexual» etc., con motivo de que «En 1978 se celebraron en Sevilla una serie de coloquios bajo el título global de Marginación y control social… siendo la primera de las mesas redondas la celebrada… con la participación de representantes del movimiento feminista, homosexual y de presos sociales».
Ocioso es señalar que, analizando el programa de estas Jornadas y el monocolor arcoíris que dominaba casi todas las intervenciones programadas, así como las asociaciones a las que pertenecía la mayoría de intervinientes, la Ideología de Género estaba muy presente en gran parte de sus contenidos. Y es que, a pesar de que en teoría la sede universitaria debiera ser la más idónea para debatir, no parece que estas Jornadas hubieran sido pensadas para suscitar debate y controversia sobre una materia tan cuestionable y discutible como es la Ideología de Género, tan interesadamente sustraída del debate público por quienes disfrutan con las manivelas del poder.
Como también resulta ocioso señalar que quienes organizaron y elaboraron estas Jornadas, se planteasen en algún momento la mínima posibilidad de padecer un boicot similar al que el año pasado consiguió frustrar la crítica mesa redonda, y que pudiese aparecer por allí un grupo de energúmenos intentando abortar las Jornadas… Un hecho tan improbable que, por supuesto, no sucedió; pero que de haber sucedido, resulta obvio que los energúmenos habrían sido expeditivamente desalojados del Aula en el primer minuto (si es que siquiera se les hubiese permitido el acceso). Y eso, sin mencionar el «empapelamiento» a que habrían sido sometidos para exigir sus responsabilidades, tanto desde la pertinente normativa universitaria (si fuere el caso), como desde el ordenamiento penal que a todos obliga dentro o fuera de los recintos universitarios.
¿Diversidad en la Universidad? Sólo la permitida por la uniformidad de lo políticamente correcto.





