TRATO HECHO
En días pasados ha trascendido la noticia de que la compañía aseguradora británica ADMIRAL GROUP decide trasladar a nuestra tierra su base de operaciones para hacer frente al Brexit. Esta multinacional, que mantiene abierta una importante delegación en Sevilla, está considerada como una de las mejores empresas para trabajar en todo el mundo a juicio de los empleados de su plantilla. Siempre será positiva la elección de España como sede social de una entidad generadora de empleo y riqueza. Imagino que esta toma de decisión, en buena parte, está influenciada por la bonanza del clima y el carácter afable de los españoles.
El tiempo atmosférico condiciona nuestras vidas. Y en los meses calurosos se convierte en factor de cohesión laboral y empresarial el usual trasiego de cañas de cerveza entre compañeros de trabajo y superiores jerárquicos. Sin lugar a dudas, las latitudes meridionales promueven que a mediodía una barra de bar o la sombra de una terraza sean excelentes lugares donde favorecer la integración y fomentar la amistad. Y estos escenarios no son tan habituales en los países nórdicos.
La instalación en suelo patrio de esta empresa británica, me recuerda la singladura empresarial de un joven comerciante inglés, Mr. Thomas Osborne Mann, quien a finales del siglo XVIII arribó a tierras gaditanas para comerciar y exportar los vinos de la zona. Posteriormente fundaría OSBORNE en El Puerto de Santa María, que hoy es la segunda empresa más veterana de España y una de las cien compañías más antiguas del mundo. Pero fue años más tarde, dos generaciones después, cuando don Tomás y don Roberto Osborne Guezala movidos por su inquietud empresarial recalaron en la capital hispalense para fundar CERVEZAS CRUZCAMPO.
Digna de admiración es esta empresa que en 1.904 fijó su sede social junto al Templete que le da su nombre. Desde entonces hasta ahora ha sido partícipe consustancial de la vida de Sevilla, ciudad que hizo suya y grande a Cruzcampo. Quienes vivieron en los aledaños de la antigua y monumental fábrica de cerveza retienen en su memoria histórica olfativa ese particular aroma acre y dulzón de la cebada y el lúpulo fermentados. Fueron los aromas de Nervión hasta que en el año 2010 se inaugura la nueva factoría de Torreblanca, que al igual que hiciera un siglo antes la factoría matriz, se convierte en referente tecnológico y productivo en la industria cervecera europea. Afortunadamente se sigue desarrollando una actividad generadora de empleo y riqueza que contribuye positivamente a la economía de la región.
En un ejercicio de ciencia ficción, ¿imaginan ustedes que en Sevilla hubiese cesado la producción de este líquido tan elemental? Pues ocurrió durante la guerra civil española debido a la escasez de materia prima, aunque los trabajadores siguieron percibiendo sus sueldos. Afortunadamente fue un breve paréntesis de un par de años. Si la firma irlandesa Guinnes o la holandesa Heineken, dueñas sucesivas de la Compañía Cruzcampo, hubiesen decidido clausurar la producción cervecera sevillana el quebranto emocional colectivo hubiese adquirido dimensiones catastróficas.
Afortunadamente en un mundo globalizado en todos los aspectos, se tuvo la sensibilidad empresarial necesaria para comprender que hasta una marca de cerveza, un color, un sabor, una espuma y un frío glacial característico son más que todo eso. Una caña de cerveza tirada con profesionalidad y esmero sobre un vaso helado lleva detrás mucho cariño por el oficio. Y esa misma caña de cerveza para el afortunado consumidor conlleva mucho más que el necesario refrigerio cuando el termostato humano sube su temperatura. Evoca el recuerdo de otras cervezas compartidas con quienes hoy no están. En una tierra de eternas dualidades, existen escasos dogmas de fe que conciten una adhesión espiritual colectiva unívoca como La Virgen, La Giralda y La Cerveza. Y en vísperas de agosto, huelgan explicaciones.
Es del interés general proteger algo tan nuestro, por ello propongo erigir a “La Cruzcampo” como patrimonio inmaterial de la humanidad de un pequeño mundo que se divide en dos grandes partes. Quizás no sea ninguna casualidad que una cerveza tan refrescante, haya desarrollado su principal despliegue comercial en un espacio físico tan mágico y tan bañado por la luz del sol como es el antiguo y legendario territorio de Tartessos. Tierras de Badajoz y Huelva; de Sevilla y Cádiz.





