Se van a cumplir seis años desde que comencé a colaborar con el diario Sevillainfo, donde he encontrado un foro de libertad difícilmente extrapolable a otros medios: puedo escribir lo que quiero, y no he sido corregido, ni mucho menos censurado, en ninguno de los artículos publicados. También es cierto que en muy pocas ocasiones me he pronunciado sobre la actualidad política, pero vivimos días de campaña electoral, y es complicado aislarse de los mensajes que desde todos los partidos intentan influir en el voto, por lo que me he planteado volcar hoy en estas líneas unas breves reflexiones que deseo compartir con ustedes.
La importancia del efecto recencia (lo último, lo más reciente) sobre el efecto primacía. Me pregunto cómo se puede votar olvidando lo vivido en los últimos cuatro años y dejarse influir sobremanera por lo escuchado en unos debates o en unos mítines en estas dos semanas. Facta, non verba (Hechos, no palabras), locución latina que enfatiza las acciones concretas, los resultados y la conducta como más valiosos y creíbles que las meras promesas, discursos o declaraciones verbales. Se utiliza para destacar la importancia de la coherencia, la ejecución y la integridad.
Se me hace difícil votar a un partido que no hace de su “prioridad nacional” la lucha contra la corrupción y que no sitúa al regeneracionismo como eje central de su programa electoral. Del mismo modo, observo poca autocrítica entre las siglas que se presentan, porque al reconocer errores me acercarían a su opción, pero es que no la hallo.
No puedo elegir a partidos que olvidan su responsabilidad (no hablo de culpabilidad) en acontecimientos que han acabado con la vida de personas por no mantener las infraestructuras, haber nombrado a mediocres amigos y familiares para cargos en los que se requería un elevado nivel técnico, o que a la hora de plantear soluciones no distinguen entre gasto e inversión.
Me apena pensar que la solución al paro sea engordar las plazas de la Administración Pública (central, autonómica o local) mientras que no se potencia el emprendimiento entre los jóvenes, que se mire hacia otro lado al saber que en España dos tercios de los autónomos cobran por debajo del salario mínimo, y que se insulte al presidente de Mercadona por crear 22.000 puestos de trabajo en Andalucía.
Confirmo que se cumple lo que W. Graham Summer llamó endogrupo (los míos, el grupo al que pertenezco) y exogrupo (los otros, los que no piensan como yo), al verificar que lo que es inaceptable cuando lo hacen los otros, siempre encuentra una excusa si lo ha cometido uno de los nuestros, porque al votar uno no sabe si está eligiendo entre bandos o entre bandas.
Me pregunto hasta qué punto los dos partidos con mayor número de electores no son coincidentes cuando ambos han suscrito en Bruselas la Agenda 2030, cuando han podido modificar la ley electoral (en España se mira más a los territorios que a las personas votantes), cuando los dos optan por listas cerradas y han pactado la composición de instituciones (Consejo General del Poder Judicial, Mesas de los Parlamentos, sueldo de los diputados de todas las Cámaras…)
Busco en los programas las distintas ideologías y me parece que intento encontrar un fósil. ¿Dónde están ahora los principios de igualdad (defendida por la izquierda pero arrinconada con los privilegios a Cataluña y a Vascongadas), dónde los principios liberales si se convierte a la Administración Pública en el gran mastodonte de la Economía, dónde los valores demócrata cristianos si aborto, eutanasia o bien común parecen cuestiones de otro siglo?
¿Han sido beneficiosas las mayorías absolutas para recoger el sentir de todos los ciudadanos y reflejar el puzle que conforman las distintas sensibilidades? ¿Hablamos de estabilidad o de ignorar a quien no necesito para gobernar?
Centrándonos en nuestra comunidad, ¿por qué no se ha planteado la cuestión de la capitalidad de Sevilla en esta última legislatura? ¿Hay miedo a perder votos en Andalucía Oriental si el tema sale adelante? Aquí también habría que preguntarle a nuestro alcalde, que siendo del mismo partido, ha omitido la cuestión.
No soy partidario de rellenar la imagen del fondo del mitin tras el ponente con jóvenes: ¿por qué no poner a personas mayores o a trabajadores? El nicho electoral de más votantes es el de los jubilados…
No olvidemos el dicho de los clásicos: “Que gobiernen los mejores”. Los mejores en capacidad, en sabiduría, en experiencia, en honradez, en humanidad. No podemos consentir que en el hemiciclo del Parlamento de Andalucía se instalen personas mediocres, cuyo único mérito sea la obediencia perruna al amado líder o lideresa, y su mayor habilidad decir una cosa o la contraria según convenga. Ojalá volvamos a encontrar a esos políticos que se lanzan a la vida pública por vocación de servicio, y están dispuestos a retornar a su trabajo una vez concluida su etapa como diputados. Yo los he conocido.
Alberto Amador Tobaja: aapic1956@gmail.com






2 Comments
Estimado Alberto
Como siempre muy buen artículo que invita a reflexionar acerca de cómo estamos viviendo. Justo en un país que desde hace tiempo no analiza y vive con lo último como bien has dicho .
Un cordial saludo
Felicito la reflexión del economista y psicólogo Alberto Amador Tobaja por las elecciones de Andalucía 2026. Cordial saludo.