Al comenzar los estudios de Administración y Dirección de Empresas, una de las cuestiones que se imparten en el primer curso es la de sus objetivos, y se analizan las diferencias entre cuál es su finalidad, cuáles sus metas, cómo se diseñan los objetivos propiamente dichos, cómo se elaboran los presupuestos, etc, pero al final parece claro que lo que busca cualquier empresa, como persona jurídica, y en ello se manifiestan como las personas físicas, es no perder de vista que lo primordial es lograr la supervivencia.
En el caso de la poderosa industria tabaquera, esta se vio obligada a buscar nuevos mercados en paises emergentes y en China, donde las trabas legales al comercio de las cajetillas y la falta de sensibilidad social a los efectos dañinos del consumo de cigarrillos, le valieron como vía de escape ante las dificultades de su facturación en Occidente, pero ante un público potencial que quería compaginar su hábito fumador con la legislación vigente, se inició la venta de productos sustitutivos, como los vapeadores, cigarrillos electrónicos, y, concretamente en Suecia, el snus, una rareza nórdica, tabaco húmedo y molido que se absorbe a través de las mucosas orales y que, en su formato tradicional, está prohibido en Europa, excepto en el país escandinavo, donde se consume desde hace siglos, con notable auge. Los que lo han probado, dicen que lo consumen para calmarse, además de generar una sensación de bienestar, producida al aumentar los niveles de dopamina.
Atento al éxito del producto sueco, Philip Morris adquirió Swedish Match, el mayor fabricante de bolsitas de nicotina en 2022 y ya ha conseguido que medio millón de jóvenes norteamericanos lo consuman habitualmente, incluso en los institutos (ya los padres no podrán detectar el olor a tabaco en la ropa). La marca más popular es Zyn, y se diferencia del snus en que aquel es una bolsita de nicotina, mientras que el snus es un producto a base de tabaco: Zyn no contiene tabaco, mientras que el snus sí (libre de humo, libre de tabaco, libre de cenizas). Se vende en latas que no recuerdan en absoluto a las estigmatizadas cajetillas, y sus sabores afrutados le dan la inocente apariencia de una chuchería.
En Estados Unidos ya es una tendencia cultural, y aspira a convertirse en un fenómeno de masas: una bolsita que se coloca entre el labio y la encía, y libera durante media hora una dosis de nicotina que puede llegar a equivaler a 25 cigarrillos. Personajes públicos como Robert F. Kennedy, Secretario de Salud y Servicios Humanos en la actualidad, hablan maravillas o han sido vistos con él. Mientras que los wokes promueven la marihuana, él defiende la nicotina como la sustancia que “mantiene despierta” a la América tradicional.
Su efecto en la salud no ha pasado desapercibido para las autoridades sanitarias, que han dado la alarma: no es un producto inofensivo, porque la nicotina, como todos sabemos, es muy adictiva, máxime cuando se consume en grandes dosis y no está exenta de problemas para la salud (aumenta la presión arterial, daña los vasos sanguíneos, provoca resistencia a la insulina, y aumenta el riesgo de ataques cardiacos, sin olvidar los daños producidos en el desarrollo cerebral de los adolescentes y el peligro que supone para las embarazadas). Para colmo, sus presuntas cualidades adelgazantes atraen también al público femenino.
El fenómeno del snus surge como la primera gran batalla en la era postabaco. Mientras una cajetilla cuesta cinco euros por término medio, y está sujeta a regulaciones estrictas, estos nuevos productos tienen un precio similar, e incluso más económico, y operan con mucha más libertad. Ante la alegalidad existente en la Unión Europea, Bélgica, Países Bajos y Alemania lo han prohibido, Francia y España van por el mismo camino, pero el comercio on line sigue funcionando sin apenas obstáculos.
Ya existen evidencias de que el uso prolongado de Zyns puede causar en la boca enfermedades periodontales y daño gingival. La nicotina es un vaso-constrictor, lo que significa que reduce el flujo sanguíneo, y ello puede afectar negativamente la salud de las encías. Esto puede provocar problemas como recesión gingival, inflamación y mayor susceptibilidad a infecciones.
Probablemente, si profundizamos en la necesidad de consumir estos productos, nos encontremos con personas que ansían encontrar un estímulo para continuar en esta carrera en que se ha convertido para muchos la vida y que les ayude, aunque sólo sea un sucedáneo, a mantenerse vivos. La sociedad del logro crea depresivos y perdedores, nos decía recientemente Byung-Chul Han, filósofo y teólogo coreano recientemente galardonado con el Princesa de Asturias 2025. Ojalá no necesitemos enganchar nuestro carruaje a estos productos para continuar con ánimos en la senda de nuestra existencia.
Alberto Amador Tobaja: aapic1956@gmail.com






1 Comment
Estimado amigo Tobaja; ahora que lo encuentro dedicado a la «medicina social», sus observaciones de la industria tabacalera en búsqueda de supervivencia (mercado alternativo) trae a mi memoria que en la Francia cortesana había surgido el uso del «rapé». Pareciera que en cuestión de vicios los europeos nunca estuvieron rezagados. Por mi parte prefiero un buen jerez o champagne y… ¡Salud!
Cordial saludo al autor.