De nuevo, los medios se agarraron a dispersar la atención… Durante horas y días vimos asomarse a las distintas cadenas y emisoras y artículos de opinión a los mayores “expertos” y catedráticos y eminencias jurídicas mundiales para explicarle al pueblo, amable y condescendientemente, lo que todo el mundo sabe, que el Rey no tiene poder ejecutivo alguno. Una y otra vez, cada uno creyéndose más sabio que el anterior, insistían en aclarar, como complaciéndose en dejar por tonta a la política más querida de este milenio, en que “el rey tiene la obligación de firmar todo lo que diga el Gobierno, ¿comprendéis, pobres e incultos ciudadanos, cómo funciona esto?”.
Y todos encantados; ya no se habla de los abyectos indultos, ni de la destrucción de España. Ya el tema se ha desviado.
Pues aceptemos por un momento la desviación del tema. Hablemos del Rey. Todo el mundo sabe que los reyes constitucionales, los de las “democracias” (así se llaman) occidentales, no tienen más función que la representativa, y si ejercen una influencia es a través de gestos. Un buen rey, que sepa estar, puede no obstante, a través de los gestos, jugar un papel enorme, y contribuir muchísimo al prestigio y a la estabilidad de su país.
(El nombre de la reina de Inglaterra se viene a la cabeza solo. En estos días de Brexit y de descomposición general, acaso es la única figura que hoy día da grandeza al Reino Unido – tan “malvado” siempre para con España y que no obstante nos fascina tanto… ¿Cómo lo ha conseguido? Sólo con gestos).
La pregunta es: ¿nuestro rey Felipe VI cumple bien esa función? Espinosa pregunta, que en público desde luego no se oye formular –tal vez sí en el fuero interno de algunos o muchos españoles, pero esto es sólo una hipótesis.
No se oye formular, y con motivo, pues con buena parte de la nación deseando destruir España, es de cajón que los que queremos defenderla tenemos que defender al Rey a toda costa. Esto puede sonar un poco trasnochado (“Yo defiendo a mi rey”)… y no obstante, examinando la situación política, es la realidad precisa.
De este modo, cuestionar si Felipe VI, este rey de tan sonoro nombre y de tan hermosa apariencia allá en su juventud, cumple bien con su función de hacer los gestos adecuados, pues no es conveniente formularla. Porque si la repuesta es que no, pues nos colocamos al lado de los que quieren “la República”, y ni siquiera una república civilizada, sino lo que ellos entienden por tal palabra: una especie de anarquía, caza de curas, desmembración, descomposición y caos…
Así pues, hay que defender al Rey, ponerse al lado del Rey y ser fieles al Rey… haga lo que haga el Rey. Hay que aclamar al Rey y hasta a Letizia, porque son intachables e impecables…
Y resulta que algunos nos hemos cansado.
Dejemos de momento lo de los indultos (aunque es la amenaza más grave que tenemos), y hablemos en general.
Un rey puede hacer mucho, muchísimo. Con sus gestos. Un rey puede tener dolores de cabeza e indisposiciones digestivas, o problemas de agenda –aunque si no conviene que los tenga, pues debe presentarse sano y espléndido. Un rey tiene que actuar con regia cortesía, pero puede hacerlo con cordialidad o manteniéndose algo frío, según el caso.
Hay que saber ser rey. Allá por la boda del Príncipe de Gales con la malograda “Lady Di”, resulta que a los reyes de España no les apeteció ir de bodas- aun cuando una ceremonia tan espléndida no se iban a volver a encontrar en la vida. Pues comunicaron simplemente que no iban. (Esto fue tras anunciarse el itinerario de la luna de miel, que pasaría por Gibraltar…). ¿Hemos recuperado por eso el Peñón? No. Pero el rey actuó como Rey de España. Cuarenta años después, y tras la desastrosa gestión de este Gobierno con respecto a Gibraltar, desperdiciando una ocasión histórica que se nos ofrecía en bandeja, pues cuarenta años después aquel desplante de bodas todavía colea. Es como un recuerdo de cuando se conservaba alguna dignidad…
Gestos de unos, ausencia de gestos de otros… esto daría para uno y muchos libros.
Pero, mientras haya un vestigio de libertad de expresión, osaré decir: pues será malo para España decir esto, será peligrosísimo e irresponsable, pero ya que pocos parecen preocuparse de España, y algunos no podemos más, pues… pues creo que la enorme capacidad de influencia que tiene un rey, a través simplemente de gestos, sin salirse ni una línea de su papel constitucional, pues se encuentra hoy día totalmente desperdiciada en nuestro país.





