De momento aquí seguimos, aguantando el chaparrón. Un mojao de más que previsibles consecuencias que me lleva a ir regateando por las tiendas de mi barrio para encontrar el precio más barato de un kilo de naranjas o de manzanas, por ejemplo. Y ya no estoy hablando de euro arriba, euro abajo; sino de céntimos de euro. Que si la oferta de andaluzas me sale a cinco céntimos más barata en el local del Javi que en el tenderete de la Bego; pues yo se la compro al Javi, está claro.
¿Por cinco céntimos tantísimo rodeo?, se me dirá casi con sorna. Naturalmente, amigo. Que no soy de los que van derrochando a mansalva, como la Montero y sus borregas. O como los golfos y golfas encausados y encarcelados por el gravísimo asunto de los ERE, hecho ocurrido durante el “reinado” de los socialistas en Andalucía. ¿Acaso cree usted que si uno tuviera o tuviese posibles iba a estar rebuscando entre las sobras alimentarias que nos proporciona el falaz presidente de “la gente”?
No, claro que no. Se comería en mi casa como Dios manda e iría directamente a la búsqueda del tiempo perdido, que dijo Proust. Aunque no creo que esta canalla sociata me dejara ser tan libre. A las pruebas me remito: te colocan la mordaza en cuanto les calificas de puteros, tratan de silenciarte en los medios afines para que no los expongas a modo de amantes de los etarras e independentistas, te bloquean de inmediato en las redes cuando escribes que el mes de mayo será el principio del fin del socialismo en España, etc.
En fin, lo de siempre. Mientras tanto, la mayoría de los españoles se levantan con la misma angustia todos los días pegada al alma porque las facturas terminan de ahogarlos al final de cada mes. A pan y agua, que nos tiene desde que cogió el mando este escurridizo capo que no paga por ninguno de sus delitos. Así que así seguimos y aquí seguimos, de momento.





