Mari Carmen. 87 años, 90 metros cuadrados en El Retiro por 480 euros gracias a un contrato que firmó su padre en 1956. Casi un delito en el Madrid de Ayuso.
Ahora le piden 1.650 euros por IPC. Cobra 1.350 de pensión, imposible pagar. Le ofrecen comprar por 275.000 euros, otro imposible. El Ayuntamiento le ofrece una residencia en Alcalá de Henares y ella, qué terca, dice que no, que quiere una casa de verdad donde le quepan sus cosas. Con lo bien que se está en una residencia a 40 kilómetros de tu barrio de toda la vida en el final de la misma. ¡Qué cosas tienen los políticos!
Resulta que la Ley de Arrendamientos de 1956 era machista porque la mujer no se podía subrogar hasta que se muriera el marido. Un escándalo, sin ironía. Lo que no te cuentan es la letra pequeña de esa ley franquista, tan fascista ella: no te podían echar nunca y no te podían subir la renta. Prórroga perpetua y renta congelada. El sueño húmedo de Podemos. Tan protectora que los caseros tenían que pagar a los inquilinos para que se fueran. Pero parece más importante decir ¡Viva la República! que tener vivienda y comer. Las ideologías con el estómago lleno y el techo sobre tu cabeza, lo demás… demagogia.
Vamos, que con Franco, Mari Carmen moría en su piso de El Retiro con toda la tranquilidad del mundo. Menudo facha podemita era este Francisco.
¿Pero quién la echó de verdad? Ay, qué casualidad. El PSOE.
Felipe González, el obrero de Suresnes, con su Decreto Boyer de 1985 se cargó de un plumazo la prórroga forzosa y la renta congelada. Liberalización lo llamaron, modernidad, progresismo. Y en 1994 llegó el remate final para Mari Carmen, Borrell, el mismo que ahora da lecciones europeístas en el gobierno de Sánchez, limitó las subrogaciones a una. Una y da las gracias. Si no fuera por esos dos decretos socialistas, Mari Carmen seguiría viendo la tele en su casa.
Y lo de la cuenta corriente que tanto gusta sacar a relucir, para nota. Que la mujer no podía abrir una cuenta sin permiso del marido se derogó en octubre de 1975 con Franco vivo. En Francia, la tierra de la liberté, duró hasta 1977. Pero shhh, no estropeemos el relato.
Luego viene lo del fondo buitre. Todos imaginamos a un señor con chistera de Wall Street desahuciando a una abuela. Pues no, es Urbagestión Desarrollo e Inversión SL. Una pyme española que además cobró una subvención del Gobierno de Sánchez para digitalizarse. El “fondo buitre” es de aquí, subvencionado por los que más gritan contra los fondos buitre. Poesía pura.
Los datos incómodos no gustan pero… en España hay 25.000 ejecuciones hipotecarias al año, 3.700 de primera vivienda. Un tercio en Cataluña, gobernada por el socialista Illa. Madrid, la malvada Madrid, tiene tres veces menos. Asi que el foco tiene que ir a Ayuso, no vaya a ser que miremos donde toca. Ese «país» llamado Catalunya.
Y es que la historia tiene mucha guasa. Franco, el monstruo, construyó más de 3 millones de VPO. Daba indemnización por despido de 65 días. Llegó Felipe y la bajó a 45. Llegó Zapatero y la dejó en 33. Llegó Zapatero también y, en 2008, inauguró ocho juzgados de desahucios express. Ocho, para darse más prisa en poner a la gente de patitas en la calle sin más miramientos. Siendo presidente, don joyas, votaba en contra de la dación en pago que pedía IU. Luego, en la oposición, se puso la camiseta de la PAH.
Lo siento, Mari Carmen Abascal, con Franco tenías casa para siempre y no te podían subir el alquiler. Con el PSOE y su compañía progresista te suben la renta al triple, te limitan la herencia del contrato y te mandan a una residencia en Alcalá.
Que se lo explique Sánchez en un mitin, o Irene Montero desde el salón de su casa en Galapagar.
Con Franco no todos vivían mejor, pero Mari Carmen sí.






2 Comments
Felicito a la directora del diario digital Sevillainfo, Sra. Pilar Fuertes, por su opinión exclamando ¡Què cosa tienen los políticos!, por causa del caso «Mari Carmen».
Le hago presente mi cordial saludo.
Claudio Valdez
Estimado Claudio.
Mil gracias por su comentario. Llevo tiempo queriendo escrirbirle para agradecer su fidelidad a Sevillainfo. Siempre con ese respeto tan suyo, su cultura, sus argumentos apabullantes, su cordialidad y saber leer lo que se escribe.
Solo tengo palabras de agradecimiento.
Y perdóneme, pero le tengo que enviar un fuerte abrazo aunque sea una osadía por mi parte. Ya siento que es parte de mi equipo y mi vida.
A su disposición, caballero. Gracias.