El pasado martes 23 de Enero, Marina Alvarez, consejera de Sanidad de la Junta de Andalucía compareció en el parlamento de la comunidad autónoma a fin de analizar los últimos acontecimientos sucedidos en la región en distintos hospitales, en donde además de un colapso en la atención de los pacientes, se han producido varios fallecimientos, por desatención en la urgencias de los hospitales.
En su comparecencia, la consejera de salud, anunció que su departamento va a estudiar la modificación del protocolo de las urgencias de los hospitales, dándose el caso que el partido que gobierna, así como Cs encabezado por Juan Marín, rechazaron la posibilidad de llevar a cabo un pleno de carácter monográfico que analice cual es y qué problemas existen en la situación hospitalaria y ambulatoria andaluza.
Aunque no me gusta tocar temas personales en mis artículos, lo sucedido el pasado sábado en mi entorno familiar en Roquetas, me obliga a explicar cuál es la situación sanitaria del entorno en el que resido.
Yo no soy andaluz aunque resido unos ocho meses al año en Roquetas de Mar, en la zona conocida como Playa SERENA. Como cada año desde hace una década, mi madre de una edad avanzada, viene desde el norte de España a esta maravillosa ciudad almeriense a pasar un cálido invierno, dada la calidad de vida y clima existente en la zona. Pues bien, el pasado sábado, mi madre, a la salida del Mercado de las Marinas, fue atropellada por un vehículo, lo que le causó diversas heridas en rostro, piernas y pies, así como la rotura de dos metatarsianos de la mano derecha. Tuvimos que
esperar más o menos media hora para que acudiera una ambulancia, que después de una inspección ocular de su conductor, nos trasladara al ambulatorio central de la ciudad, de unos cien mil habitantes censados, pero que en fechas de verano alcanza hasta los 250 mil habitantes.Al llegar a ese ambulatorio, el panorama era desolador, dado que había unas cien personas casi hacinadas en su sala de espera. Al ser accidentada, mi madre pasó directamente a la sala de atención, y tras un primer reconocimiento ocular, que consistió en ponerle unas tiritas en las heridas de la cara, los médicos, recibieron un aviso de grado uno y casi abandonaron a mi madre, sin llevar a cabo el reconocimiento que merecía. Todo su diagnóstico, fue el aconsejarme que la llevara al hospital del Poniente en El Ejido, en donde deberían hacerle las placas y abandonaron el ambulatorio a todo correr. Al identificarme como periodista y quejarme de la falta de atención a mi madre, me dijeron » Estamos saturados y el personal existente es escaso para las necesidades de este ambulatorio». Acto seguido y conociendo la situación del Hospital del Poniente, en donde como ej. el pasado lunes 22 de enero se atendieron en urgencias 735 personas, decidí llevarla al Hospital Virgen del Mar en Almería, teniendo en cuenta, que poseemos un seguro médico privado. Allí, se le atendieron en condiciones y después de 5 h de atención médica, regresamos a casa. Se da la circunstancia que a trecientos metros del lugar del accidente de mi madre, existe un ambulatorio, el de LAS MARINAS, que abarca toda la zona roquetera conocida como la urba, en la que además hay unos 7 hoteles, con un importante número de camas, pero los sábados, está cerrado.

Marina Álvarez, consejera de Salud de la Junta de Andalucía
¿Esto es una buena sanidad en Andalucia? Honestamente no y en la zona donde resido, casi nadie quiere ir al Hospital del Poniente, conocido popularmente como «La Maestranza» porque la atención es deficitaria en medios y personal.Uno se pregunta si la clase política y especialmente los gobernantes, consideran a los andaluces contribuyentes o subditos, cuando se dice que la sanidad es buena y que las deficiencias no existen¿ Se ha preguntado la presidenta y la consejera si es justo que zonas como la mía, no tenga un hospital como el que viene reclamando la corporación municipal, desde hace 3 años, queriendo construirlo el propio ayuntamiento para cederlo posteriormente a la Junta? Siendo la consejera médico, no entiendo cómo puede consentir estas circunstancias y vendernos la sanidad, como si fuera a exponer las bellezas de Andalucía en un Fitur cualquiera, cuando la realidad es triste desde todos los puntos de vista y nociva para la imagen de Andalucía, región receptora de turistas de avanzada edad, que entre sus prioridades, está la buena calidad de vida y una buena atención sanitaria para invertir a la región.
He querido poner el ejemplo personal vivido el pasado sábado para que los políticos aludidos, me explique, nos expliquen a los andaluces que tenemos que hacer para recibir las atenciones que requerimos, sin que nos engañen desde el poder, vendiéndonos grandes logros, cuando la realidad es otra, la atención se abandona y los ciudadanos
sufren lo que no se merecen, a pesar de pagar sus impuestos. Por otro lado, tampoco entiendo que, salvo Jesús Candel, ese médico granadino que sacó a sus conciudadanos a la calle, nadie se movilice ni proteste ante los responsables de esta gran vergüenza, puesto que la situación de la sanidad, es como para que intervenga el defensor del pueblo y si me apuran, los tribunales de justicia, ante la dejación de este servicio que presta la administración a los ciudadanos.





