Se termina 2025 y el nuevo año se vislumbra tan nefasto para la política española como los últimos siete años. Lo que las redes sociales, las televisiones y la prensa en general nos van lanzando cada día y casi cada hora, sobre las andanzas del Gobierno y de la oposición, es un sinfín de despropósitos y corruptelas similares a las que se dan en las sectas. El PSOE, PP y el resto de partidos, sean de izquierdas o de derechas se mueven como sectas y sus afiliados, con cargos en las ejecutivas, o sin ellos, son adictos sumisos a unos líderes que los manipulan como a juguetes de cuerda. Da miedo ver a estos adictos sectarios, aplaudiendo entusiásticamente a cada imbecilidad e insensatez que sale de la boca de sus líderes, en los numerosos mítines que celebran a lo largo del año. Las sectas políticas están todo el año en campaña, en eso gastan el tiempo y el dinero ajeno, el suyo, el nuestro. En esas campañas van dejando caer sus repugnantes mensajes que poco a poco van calando en la gente.
Llegando a este punto hay que diferenciar entre gente y personas. Es sabido que una persona es un individuo con criterio y propio y capacidad para razonar por sí mismo, es decir, lo contrario de esa masa de gentuza que aplaude sin parar a sus líderes. Al principio decía que la política española es nefasta y así es, aunque no solo en España se ha asentado lo nefasto, esos modos político-mafiosos están extendidos por toda Europa, por esta Europa de la UE, el gran club mafioso del que nos hicieron socios sin preguntarnos si nos parecía bien o no, formar parte de algo que nos iba a despojar de nuestra independencia de país soberano y nos iba a zambullir en una serie de políticas wokes y climáticas que están llegando a conseguir, drásticamente, cambiar nuestra forma de vida a peor. No se puede ir a mejor cuando te están robando a mansalva. En la UE, se va de lo que se va y todos sabemos lo que es, pero lo de España es muy sui generis, ya sabemos que España es diferente; aquí tenemos una guerra civil – hemos tenido varias desde Don Pedro El Justiciero, también llamado El Cruel – que inició la izquierda, la misma izquierda que nos la refriega por la cara, sin parar, desde 2004.
Está claro que la izquierda ha resucitado al maldito Frente Popular, con la intención de ganar la Batalla del Ebro. Así, con estos mimbres, la izquierda nos va revisando la historia y reasignándola a su gusto y conveniencia, aprovechando los millones de incultos que han creado los últimos planes de estudio de los últimos treinta y cinco años. Los millones de incultos no son solo creación de la izquierda revisionista guerra civilista, no, también la derecha a participado en esa creaciones, en unos casos con su anuencia y en otros con su silencio.
A estas alturas de mis cavilaciones de fin de año, dirán ustedes, que vaya coñazo que les estoy dando y se preguntarán el por qué una pintora, una supuesta artista de la pintura y la cerámica, escribe sobre política. Sencillo, a los artistas, pintores, ceramistas, dibujantes y pensadores sobre papel, lienzo o cualquier soporte, nos afecta lo que hagan estos dirigentes de sectas, tanto o más, que a cualquier ciudadano. Tanto, porque somos personas y más porque, como artistas, o nos dejamos manipular o estamos condenados al ostracismo y si somos mayores de cuarenta años más, peor aún. Desde luego, yo, frente a la manipulación, prefiero seguir, como siempre he hecho, el consejo que me daba mi padre y apartarme.
En 2026, prometo hablar de arte y de artistas. Les deseo a todos una feliz Navidad y un 2026 sin manipuladores mafiosos.





