
Las caricias del destino me han permitido visitar a los niños más felices del Universo… Ninguno bajaba de los 80 tacos y por tanto estaban reunidos en un salón luminoso, de grandes ventanales, en una Residencia de… no sé qué, sobreiluminado por sus sucintas pero abrumadoras sonrisas al contemplar a los tres Reyes Magos que habían ido a visitarles y rendirles pleitesía en agradecimiento a sus vidas esforzadas y ahora temblorosas.
El Excmo Ayto de Huévar, con todo el cariño, les había preparado un bonito regalo ad hoc y, humildemente, casi con veneración, el Rey Gaspar les ha llevado un reluciente cascabel a cada uno de ellos y los ha ido colocando en sus manos. Sus dulces reacciones al contemplar tan modesto presente me ha empañado el alma con la bruma de la más hermosa ternura… y después el Rey Gaspar les ha agradecido su asombrosa alegría y les ha emplazado a reencontrarnos todos de nuevo el año que viene. Sólo uno de esos niños mayores ha teñido con una pequeña duda de amargura pasajera dicha posibilidad, pero enseguida ha aceptado el envite y ahora toda mi ilusión es que ese sueño se cumpla… Gracias, con toda mi alma. No faltéis nunca a la cita.
PD: esta noche soñaré con mis padres, que dieron toda su dedicación y esfuerzo por mantener a los vecinos de mi querida patria de la infancia no sólo a salvo de las dolencias del cuerpo, sino a menudo también del alma. Gracias, padres, por enseñarme a amar con generosidad más allá, mucho más allá.





