Su Eminencia Reverendísima Juan José Omella
Cardenal-Arzobispo de Barcelona
Presidente de la Conferencia Episcopal Española
MADRID
Estimado Sr. Presidente:
Esta es la tercera misiva que le dirijo en los últimos meses. En la primera –de 6 de marzo de 2020- le felicitaba por su nombramiento como Presidente de la Conferencia Episcopal Española, y le hacía algunas reflexiones sobre la situación en Cataluña. Me contestó con una fría e impersonal carta de acuse de recibo, pero se abstuvo de entrar en el fondo del asunto.
El 18 de junio de 2021 le dirigí una segunda carta abierta para expresarle mi desacuerdo con la decisión de la Conferencia Episcopal Tarraconense de apoyar la concesión de indultos a los político catalanes condenados por el Tribunal Supremo por la comisión de delitos de sedición y de malversación, gracia que no había sido solicitada por los autores, quienes no mostraron signo alguno de arrepentimiento y –antes al contrario- afirmaron que los volverían a cometer. En esa ocasión, no tuvo Vd a bien contestar a mi carta.
Ésta es, pues, la tercera ocasión que me permito dirigirme a Vuestra Eminencia, en su calidad de Presidente de la Conferencia Episcopal Española, con motivo de la manifestación celebrada ayer en Barcelona –con la participación del Presidente de la Generalitat, Pere Aragonés, y de su Gobierno en pleno- para mostrar su oposición a la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, de 17 de diciembre de 2020 –avalada por el Tribunal Supremo-, que estableció que al menos el 25% de las materias enseñadas en las escuelas catalanas deberían ser impartidas en español.
La manifestación fue convocada por el colectivo “Som Escola” y, entre los convocantes figuraba la Fundación Escola Cristiana de Catalunnya, cuyo Patronato Vd. preside, por lo que cabría interpretar su silencio como una muestra de aquiescencia suya –reza el adagio latino que “el que calla, otorga”- a la celebración de la manifestación y a los objetivos perseguidos en la misma, que eran principalmente criticar la citada sentencia, oponerse a su ejecución, afirmar que el monolingüismo en la escuela era intocable, y apoyar la desobediencia de la Dirección de la Escola de Turó del Drac en Canet del Mar y la presión ejercida sobre la familia que presentó el recurso..
Vd –que es una persona inteligente y cultivada- ¿cree realmente que impartir el 25% de la enseñanza en castellano y el restante 75% catalán constituye un atentado a la inmersión escolar en catalán? Resulta obvio que, si se respetara la sentencia, la inmersión educativa en catalán dejaría de ser total, para ser sólo parcial, aunque abrumadoramente mayoritaria, con una “ratio” de 4 a 1. No es una cuestión ideológica, sino aritmética, no pedagógica, sino política. No es la primera vez –ni será la última, mientras el Gobierno de la Nación tolere la insumisión de la Generalitat- en que ésta incumpla una ley o una sentencia, pero la situación es extremadamente grave cuando la máxima autoridad del Estado en la Comunidad Autónoma de Cataluña se niega abiertamente a cumplir una sentencia del Tribunal Supremo. Según las Constituciones y el Derecho Público de los Estados, los ciudadanos están obligados a respetar las leyes y a cumplir las sentencias, y lo mismo establece el Derecho Canónico, que rige el a funcionamiento de la Iglesia Católica. En su doble calidad de Obispo y de ciudadano, está Vd. obligado a cumplir las sentencias de los Tribunales -y a procurar que los fieles cristianos también las cumplan-. Apoyar –aunque sea tácitamente- a quienes violen las leyes e incumplan las sentencias es contrario a ambos ordenamientos.
Pero –además de Arzobispo de Barcelona- es Vd. Presidente de la Comisión Episcopal Española y, en cuanto tal, tiene Vd. un plus adicional del deber de ejemplaridad ante toda España. Como bien sabe, se puede pecar por acción o por omisión y -en el presente caso- su silencio no es inocente. La situación es tanto más grave cuanto que algunos nacionalistas y la Generalitat –a través del Consejero de Educación, Josep González-Cambray- han condonado el boicot a una niña de 5 años e incluso las amenazas de agresión física a la menor.
Aprovecho la ocasión para desearle unas muy felices Pascuas con ocasión de la conmemoración del nacimiento del niño Dios, en las que reine la paz entre los hombres de buena voluntad.
Reciba, Sr. Presidente, un respetuoso saludo de su hermano en Cristo
José Antonio de Yturriaga Barberán
Embajador de España





