Como se anunció que las candidatas a mises iban a visitar el plató del exitoso programa, su presentador estrella estuvo especialmente
Cada vez más exultante y con la complicidad de la dirección del programa, además de sus rijosos comentarios sobre sus anatomías, el presentador manifestó su ardiente deseo de establecer relaciones para profundizar «por activa o por pasiva» con las mises. Y finalmente, quedó concertada
Curiosamente, pese a la exquisita sensibilidad que impera en este tipo de asuntos, donde cualquier desliz es tachado de machista y cosificador por los implacables jueces de la nueva moral social, en este caso el comportamiento de nuestro presentador estrella no encontró crítica alguna.
Un privilegiado trato que quizás se deba a un voluntario error sobre la información anterior… Y es que las mises no eran tales; sino hombres: hombres candidatos al Míster Gay de las llamadas «Fiestas del Orgullo»; y el desinhibido presentador, un declarado homosexual adalid de la causa gay. Ahora se entiende mejor casi todo.





