Avanza la cuaresma viento en popa y a toda vela, cual velero que surca el apaciguado mar en una tarde de septiembre. Los cofrades, como viene siendo costumbre, saborean estos días de reflexión con el horizonte puesto en el futuro más próximo. La cuaresma abre debates e invita a la opinión, de todas las tipologías habidas y por haber. En la memoria siempre quedan los recuerdos más radiantes de la pasada Semana Santa y también, con cierta incertidumbre, quedan grabadas en la retina imágenes que ningún cofrade quiere que se vuelvan a suceder.
La pasada madrugada del último jueves santo, nos dejó algunas imágenes que empañan el verdadero origen de esta celebración católica. Es difícil pasar inadvertido lo que sucedió, y da la sensación que cualquier medida que se tome sea incompleta para que este desagradable hecho pueda volver a repetirse. El dramatismo se impuso en los días posteriores, dejando en segundo plano el magnífico Viernes Santo que se vivió en la ciudad. El eco fue de índole nacional, el golpe asestó duro a la Sevilla cofrade y quien diga que no, miente.
En este tiempo de reflexión, marco perfecto para una Semana Santa que comenzará en marzo y finalizará en abril, el ámbito cofrade abre debate en sus batiburrillos sobre el panorama que nos encontraremos en la próxima Madrugá. En los pormenores de las conversaciones hay personas que opinan que la afluencia de público será notablemente más baja, también los hay que se atreven a decir que habrá más policía que gente o incluso aquellos que dicen que lo mejor será verlo por la televisión.
¿Tú que harás en la próxima Madrugá? La pregunta es directa, al corazón que respira la cuaresma y quiere que su alma se sienta plena en el próximo domingo de ramos. La cuestión es lejana en el tiempo, adaptable según las circunstancias, y complicada para saberlo ahora a treinta días del pistoletazo de salida.
Pero os diré algo queridos lectores/as, lo primero que escuché al pasar el tumulto fue: ¡Calma señores, no pasa nada! Pues eso, la próxima Madrugá buscaré al Silencio por Francos, con la seguridad de que no pasará nada, y con una calma absoluta haciendo protagonista a un Dios concediendo plegarias a y una Virgen regalando miradas de esperanza. Yo que tú haría lo mismo.





