¡Buenos días! Aunque bien mirado os los deseo con aquellos personajes que en realidad nos daban las buenas noches. Y es que hablando anteayer de canciones infantiles, mi querida Mercedes Aguilar me añadía la de «Vamos a la cama», de enorme popularidad en todo el país y, sobre todo, entre los más pequeños. Televisión Española ideó los primeros dibujos animados para invitar a los niños a dormir. Fue una especie de estrategia cordial que pretendía indicar sutilmente la entrada de la programación de noche, que ya traería contenidos más o menos autorizados para todos los públicos, en aquella época donde el número de uno o dos rombos clasificaban moralmente lo emitido, generalmente películas o series. Pero lo cierto es que la aparición diaria y puntual de Cleo, a eso de las nueve, con el recado que traía de parte de la tele, era la excusa perfecta que ponía en boca de los padres lo de que ya iba siendo hora de que los peques nos fuéramos a la cama, «para que mañana podamos madrugar». Así surgió la Familia Telerín y su famoso «Vamos a la cama». Fue creación del gran publicista y genial dibujante José Luis Moro. El merchandising de los seis peques sólo fue comparable al que antes había originado Topo Gigio o años más tarde Don Cicuta: cromos, libretas, cuentos, relojes, llaveros, plumieres, lápices, muñecos de toda clase de material, peluches, toallas… yo llegué a tener hasta una bolsa de agua caliente con Cleo… Desde los recuerdos de aquella entrañable infancia, ¡feliz jueves!





