¡Buenos días! Por una de esas noticias que empiezo a calificar como «noticias descanso» y que, a duras penas, se abren paso entre tantas agitaciones políticas, me entero de que el próximo 28 de octubre se van a cumplir los 70 años de la televisión en España. Caigo entonces en la cuenta de haber venido al mundo no mucho después de llegar a unos pocos hogares (600 receptores) el gozoso invento de esa especie de cine en casa que supuso poder comprar una tele. Cambió la vida de todos. Eliminó el protagonismo único de la radio, que tuvo que cederle su centralismo de aparato grande de cretona al nuevo mueble que convocaría desde entonces a todas las miradas. La tele marcó el kilómetro cero desde el que partiríamos para encontrarnos con los demás en conversaciones posibles por haber visto lo mismo, por haber escuchado frases que se hacían tremendamente populares gracias al boca a boca, y dando fama a personajes recibidos simultáneamente en todas las salitas, los que lograron la distinguida categoría de sentirlos como rostros familiares. Muchas son las características y consecuencias emanadas de aquel concreto fenómeno que significó el inicio de la televisión en nuestro país. Poco a poco y desde hoy lo iré rememorando. ¡Feliz sábado!





