
¡Buenos días tirando a tarde! ¿Aún existe la canción del verano? Si fuera así, no desde luego con la evidencia de otras décadas y en otros estíos. No vivo como un anacoreta ni uso esa expresión que, a cierta edad, ya usaba mi madre al referirse a recuerdos de su más tierna juventud: «Pues en mi época…». Mi época son todas hasta que me muera, son Los Bravos y One Direction, Karina o India Martínez, El Santo y Sexo en New York… No me he retirado de nada y la jubilación jamás alcanzará a mis proyectos e inquietudes. Por todo eso, y bien asomado al mundo, percibo que pasaron los tiempos aquellos en los que los veranos iban siempre hilvanados a canciones inolvidables; machaconas en los estribillos, refrescantes en las letras, pegadizas en las músicas… pero inolvidables. Dicen que tuvieron su origen en Luis Aguilé y su Juanita Banana. Pero no cabe duda de que fue Georgie Dann el que sacó el mejor provecho del invento. Como ahora los cantantes de moda duran menos que ver una perseida, bueno sería el revival de «Escuela de calor»… ¡vaya si aprobaríamos con la que está cayendo! ¡Feliz sábado!





