
¡Buenos días por los pelos! ¡La hora que es! Ayer recordaba a mi buen amigo Manolo Pérez como productor del Un, dos, tres… además de serlo en las películas de Raphael y de Los Bravos. Pues bien, Manolo es el que sale en el centro de la foto con cierto gesto cómico. La guardo con gran cariño porque también están, de derecha a izquierda del lector, mi padre, José María Fuertes, Manuel Rodríguez Vilaboa, gran amigo de mi padre, al que además tenía por su asesor jurídico, el ya citado Manolo Pérez, y ese gran presentador de la radio y la televisión que fue mi querido José Luis Pécker. De pie y tras ellos está un camarero educadísimo y amable del que no he olvidado el nombre, Gil. La imagen fue tomada durante la noche en la que en su residencia de Aravaca, los Vilaboa (los llamábamos así porque el segundo apellido era mucho más llamativo que Rodríguez), me ofrecieron una cena de bienvenida por mi nueva vida en Madrid. En realidad, más que una cena, me ofrecieron adoptarme en su familia, porque ya nunca me dejaron irme de su casa y habité entre ellos durante años. Vilaboa era un cubano afincado en España que había sido director de la Banca Coca y en esos momentos se dedicaba a negocios de construcción con los Garrigues Walker. Estaba en la posición idónea para convocar a gente importante y darme a conocer buscando que me ayudaran en Madrid. Allí estuvieron desde artistas hasta embajadores. Empezaba para mí un mundo diferente, que a diario me llenaba de asombro sobre cosas, personas y mentalidades que jamás hubiera supuesto de no verlas yo mismo. ¡Feliz martes!





