¡Buenos días para nosotros los terrestres y la Gloria para ti, Carlos Telmo! Los periódicos, televisiones y redes están hoy llenos de tus fotografías felices convertidas esta mañana a la triste noticia de tu partida. Todavía algunos podrán preguntarse quién eras; pero los que andamos en eso que llaman «el ambiente», los actos, las inauguraciones de lo que sea, cualquier cosa que se presente al caer las tardes, sabíamos de tu impecable historial como Relaciones Externas de la Expo 92 y sus Servicios VIP, hombre de toda confianza de Cayetana, Duquesa de Alba, o Director de Protocolo del Pabellón de España en la Expo de Sanghái durante 2010. Venido de tu Ronda natal, fuiste en la calle Eslava del Barrio de San Lorenzo vecino del Gran Poder. Desde tus cometidos de importancia supiste tratar a todo el mundo por igual, nadie quedaba en desnivel con la gente de relieve social, para ti cada cual ostentaba una misma calificación dignísima: seres humanos. Tus formas exquisitas y elegantes resaltaban ya notablemente como fósiles de un tiempo cada vez más vulgar. Un señor para una época en la que apenas quedan verdaderos señores, los que tienen dinero y esos que apenas llevan algo en los bolsillos, pero nunca salen a la calle vacíos de una categoría personal bien mamada. Hasta siempre, dandy sevillano, lord de las relaciones públicas, con clase insuperable para haber logrado el buen humor hasta el mismo filo de tus últimas horas. Como te supongo viendo la cara de Dios, su auténtico rostro, seguro que ya no estarás «pasando mucho». Desde el recuerdo emocionante de esta imagen junto a tu querida Beatriz, aquella noche de la Cámara de Comercio, muchos besos, querido Carlos. Y a los que aún debemos cumplir cometidos por aquí, ¡feliz lunes!





