¡Buenos días… o lo que sea ya! Conocí personalmente a Mayra Gómez Kemp en 1976. Fue en Sevilla. Hubo una cafetería restaurante de mucho renombre por aquellos años que se llamaba Vía Veneto, en plena Avenida, casi al lado de Correos. Pues allí. Las chicas del Un, dos, tres fueron la presencia reclamo de la inauguración de una nueva tienda de Lucena Telestar, el negocio de electrodomésticos que por los años 60 y en la calle San Pablo había aperturado mi padre como socio capitalista de su amigo y antiguo compañero de Maristas Paco Lucena. Volviendo a la Avenida, las chicas del Un, dos, tres tenían en ese momento firmada su exclusiva con el programa de TVE, por lo que no se les podía ver más que por la pequeña pantalla. Pero la mediación del productor del espacio, mi querido e inolvidable Manolo Pérez (el mismo de las películas de Raphael o Los Bravos), lo hizo posible. Estuvieron todas, menos la contable Victoria Abril, que era menor de edad y no la autorizaron sus padres. De Mayra siempre se ha creído que sólo fue presentadora del famoso boom televisivo, pero aquella noche en la que estuve con ella, aún era otra de las chicas, además de componente de un trío musical que se llamó Acuario («rema, rema, marinero…»). Algo le quedaba aún para que definitivamente se quedara en nuestros corazones y en las subastas dijera aquello de «hasta aquí puedo leer». Todo, también la vida, tiene un hasta aquí. Que descanse en paz.





