¡Buenos días! Todo está consumado. Ha terminado otra Semana Santa. Y vuelvo a sentir, como tantos años, como en cada Sábado Santo, que el último paso no es el de la Soledad: el último paso es el del tiempo, ese que te va a dejar en el alma los recuerdos de estos días igual que antes te fue dejando los momentos imborrables de tanta vida en pos de procesiones y devociones. La próxima semana, la que entra mañana mismo, habré de reflexionar sobre todo lo ocurrido, siempre que me asistan ganas de pensar en voz alta en medio de una civilización que me parece que cada vez piensa menos. Entraré en los pros y los contras de una Semana Santa de Sevilla mudando la piel. ¡Feliz Domingo de Resurrección!





