¡Buenos días! La actualidad más cercana, de orilla, como de empezar a meter con precaución los pies en el agua antes del baño, llega a diario con un oleaje tan peligroso como arribando medusas. El mar lleva ya no sé cuánto en bandera roja. Son mis metáforas para confesar que no encuentro en los periódicos de cada mañana algo parecido a la humeante acogida de un buen café, al aromático olor que define a los hogares en las horas más tempranas, cuando la luz de la ventana parece tener aún los ojos medio cerrados de las persianas, más o menos como nosotros ganándonos el decisivo empeño de ir a por otro día. Al acercarme el manjar de las tostadas, desplazo el periódico, como si lo desterrara de la zona amable de la mesa. No quiero que esa esa mi vida, que eso que trae sea la vida. Y vuelvo a lo mío, voy a lo mío. Regreso a mi mundo, a mis amores, a mis besos… y mañana mismo otra vez estaré hablando de canciones. Que me conozco. Yo me entiendo. ¡Feliz viernes!





