¡Buenos días! De los años estudiando Derecho me quedó una idea muy interesante: que cuanto peor se comporta una sociedad, más normas hay dictarle. Si fallan el sentido común, el civismo, el respeto por las líneas limítrofes con la existencia de los demás… la legislación en general o las ordenanzas de una ciudad o municipio, han de abarcar hasta los aspectos más elementales de la convivencia. Y eso es lo que está pasando en España. Cada vez se está haciendo más imprescindible agrandar el ámbito de los mínimos legales necesarios. Conductas que antes sabíamos seguir todos sin recurrir a fijarlas en códigos, ahora van engrosando los articulados. Sin ir más lejos este verano, lo de las playas, las prohibiciones que se van extendiendo por varias de nuestras costas: para no subir el volumen de las músicas, para no parcelar con toallas y sombrillas la primera línea frente al mar, para no adueñarse de espacios de dominio público, para no molestar con pelotas, o alejarse los fumadores del lugar donde la mayoría, incluidos los niños, no quieren inhalar un humo que les es ajeno. ¡Feliz viernes!





