¡Buenos días! Lo del Mundial parece que hubiera entrado, con la victoria ya en la mano, en una inesperada fase de prórroga necesaria para el tiempo de las interpretaciones y los debates. Te asomas a los periódicos, sus editoriales, o a las redes (qué bien se llaman así lo que tanto atrapa), y está todo lleno de cartas sobre la mesa para que el juego continúe sobre los tapetes. A veces incluso podría decirse que del césped neoyorquino hemos trasladado la contienda al ruedo ibérico. Te ponen por delante el trapo a ver si embistes. He leído hasta engaños de muleta que aprovechaban el día 19 para contarte con más mentiras de la amnesia histórica que en tal fecha empezó nuestra Guerra Civil. Se opina, y mucho, que el trofeo nos descubre incoherentes con el sentido patriótico. He llegado a escuchar que ayer, en Cibeles, se acabó el simulacro de vibrar por España. Desde luego que el fútbol da para mucho, para un interesante análisis de conductas humanas. A ver cuántos minutos o días dura esta prórroga, probablemente inútil y fuera de juego. ¡Feliz martes!





