¡Buenos días! No escribo para dar lecciones a nadie. En todo caso lo hago porque mi admiración por la vida me lleva precisamente a vigilar cuánto he de aprender sin cesar. Me considero un tomador de apuntes que después los presta a quien los pueda necesitar. Y entre mis esfuerzos constantes por saber más, está el de lograr la objetividad, por difícil y humanamente inasequible que resulte ser objetivo, ver las cosas con claridad lo más posible que eso quede a mi alcance de hombre corriente y moliente. Por eso he enviado al desguace tantas frases hechas y guiones falsos. Pertenezco al análisis, al estudio, a la investigación, al contraste, como si fuera un detective privado indagando datos ciertos e incontestables, sospechando la mentira que guardan tantos argumentos que debieran someterse al resultado contundente de unas pruebas ineludibles. Alejo de mí todo fanatismo y acerco a mi cabeza el máximo de lo razonable. Lo razonable evita lo inamovible. ¡Feliz miércoles!





