¡Buenos días! Creo que es siempre mucho mejor una idea propia que una filiación a piñón fijo. No rindo culto a ningún partido, a ninguna ideología, a ninguna religión oficial. Que nadie me apunte a demagogias, a guiones que seguir, a instrucciones dadas. Que no me derramen más sobre la cabeza el agua de un credo. No soy la sucursal del pensamiento de otros, porque conquisto a diario y arduamente mis pensamientos, los que van de la mano de mis libertades. Sólo recolecto los consejos de los lúcidos, de los genios, de los entregados constantemente a la inteligente causa de la reflexión. Que no me crucifiquen de por vida en cualquier tiempo felizmente superado. Yo nunca lo hice con mi admirado Víctor Manuel porque se le ocurriera hace décadas cantar a Franco y a su prosperidad. Entre tantos de mis grandes elegidos, Alberto Cortez escribió para muchos, también para mí, aquella canción que parecía reivindicar los datos de nuestro DNI: «No soy de aquí, ni soy de allá…» ¡Feliz martes!





