Buenos días!!! Amanezco después de otra noche de luna llena que siempre me trae el recuerdo de mi madre. Y es que ella tenía una especial ensoñación con la luna. Nunca supe exactamente por qué, pero la tenía. Solía esperarla levantada al comienzo de la madrugada, igual que cuando se espera a los hijos a que vuelvan a casa antes de que sea más tarde. Buscaba averiguar por dónde iba a aparecer cada noche, indagaba el pedazo de cielo estrellado en el que le tocara sostenerse con su milagro redondo y blanco. Le fascinaba su presencia infalible, como si fuera un sinónimo brillante de la existencia de Dios. Y se acogía en su silencio estremecedor de asombro del universo. Quizás rezaba entonces mi madre… no sé. Yo, desde atrás, la miraba con toda naturalidad y sin hacerle preguntas. Hace ya mucho que sé convivir con los misterios. Feliz sábado a todos!!!





