Buenos días!!! Me merecen mucho respeto las depresiones, incluso cuando no las comprendemos en los demás quienes tenemos la suerte de caer fuera de semejante sufrimiento interior. No creo haber padecido ninguna hasta ahora, pero sí sentí alguna vez que me pisaba los talones. Lo que hice entonces fue correr más que ella para que no me alcanzara. Pero, ¿hacia dónde se corre? Esa parece ser la gran pregunta cuya respuesta debe resolverse en cada caso. Una solución curiosa fue la del editor José Manuel Lara. Mantuve una gran relación amistosa con el fundador y presidente de Planeta. Solía reunirme con él en su lugar de alojamiento en Sevilla, el Hotel Alfonso XIII. Lara había sacado de la nada y con su titánico esfuerzo un imperio para las letras hispanas. En un momento de su dilatada vida cayó en una depresión. Y me contó la salida que le dio su psiquiatra, la luz que le ofreció: «El problema que usted tiene es que lo ha conseguido ya todo. Queme la editorial, prenda fuego a todos los libros y empiece de nuevo». También me confió el afamado editor un buen consejo recibido: «En las depresiones hay que hacer lo contrario de lo que apetece». Feliz viernes!!!





