¡Buenos días! Vivir es un misterioso y continuo movimiento desenvuelto entre el ayer y el hoy. Y la impresión del paso del tiempo depende muchas veces de las solturas o prisiones del ser humano. Pueden pasar las horas y los días, los meses y los años, o con lentitud de cárcel o con velocidad de aire libre. La Feria se nos ha echado encima como una cosa más de las que causan estupor, de las que parecen mentira cuando llegan. Pero lo cierto es que la noche de su alumbrado será el sábado. Se inaugurará en luces nuevas, pero también traerá los destellos de otras que fueron, las compañías fijas de quienes ya no están y, sin embargo, serán vueltos a ver en los hábitos incansables de su alegría ejemplar, con la que nos enseñaron a ser sevillanos y hasta personas imbatibles frente a las tristezas. Las casetas se nos llenan de invisibles que no nos pasan desapercibidos en las apreturas de las emociones y abrazos de estos días. La Feria aún les pertenece y regresan a ella en nuestro corazón. Dentro del pecho siempre conservarán su sitio y se les servirá su copa. Por la sangre que nos dieron, siempre acabarán levantando las manos al vuelo en esa celebración de la vida que es la Feria de Abril. ¡Feliz jueves!





