
Foto: Beatriz Galiano
¡Buenos días! Posiblemente sea la portentosa imagen del Cachorro la que más ha inspirado a los autores de sevillanas. Así me lo hace creer una rápida cuenta de memoria. Quizás haya influido en ello la estampa pintoresca y propia de azulejos que el crucificado produce por el puente de Triana, además de la singular naturaleza poética que siempre implica todo lo referente al famoso barrio, por su peculiar fisonomía urbana de histórico arrabal y por sus gentes. Con el Cachorro, por si fuera poco, la leyenda está servida de antemano a la escritura. Uno de los mejores ejemplos se debió a la genialidad de Manuel Pareja-Obregón (a quien en su altura creativa yo siempre llamo don Manuel Pareja-Obregón). Compuso «Lo encontré al cruzar el puente», que grabaron admirablemente Los Marismeños. Y más tarde la cantó él mismo acompañándose al piano, en un disco donde la personalísima figura de Pareja-Obregón se auto recopiló a través de una antología exquisita sobre su obra, digna de coleccionistas. «Lo encontré al cruzar el puente» es como una bellísima cerámica musical a lo largo de las cuatro secuencias que constituyen de por sí las sevillanas, monumentales cuando se encargaba de ellas un artista grandioso como don Manuel Pareja-Obregón. ¡Feliz jueves!
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