¡Buenos días! Toda España habla hoy de España. Quienes no somos aficionados al fútbol tenemos nuestro corazoncito en momentos como este. Si la Roja se la juega nada menos que en un Mundial, como ocurrió hace dieciséis años, algo o mucho de sentimiento patrio nos queda para hacernos capaces de sentarnos fijos en el sofá. Se recobra la conciencia de Nación y una vieja e histórica dignidad que quieres sacar a flote cada vez que se marca un gol. Llegas a aprenderte nombres como Cucurella o Merino, lo mismo que hace muchos años se me quedó inolvidable el de Iniesta y la voz de Shakira en «Waka Waka». Me eché a la calle, llevé el coche con las ventanillas abiertas y el himno a tal volumen que parecí el camión del tapicero, y me acerqué hasta la fuente blindada a los ardores de cientos de banderas ondeando el apoteosis. En el fútbol no doy para más, pero si me convocan con el nombre de España, allí estamos. ¡Ojalá el domingo se forme el taco que nos convierte en futboleros a quienes no lo somos! Por ahora ¡feliz miércoles!





