
¡Buenos días! ¿Cómo se puede explicar que un pregón, el de Antonio Rodríguez-Buzón, por muy excepcional que fuera, haya logrado perdurar cruzando el tiempo desde 1956 hasta nuestros días? ¿Hubiera sido suficiente razón el hecho de estar publicado, como fueron publicados por lo general (salvo uno) todos los pregones? ¿Hubiera bastado con eso, durante décadas sin internet, para que tantas generaciones se hayan transferido oralmente de unas a otras un texto incomparable y sublime? ¿De dónde viene que incluso al recitar los versos de memoria se haga imitando la característica voz y personal declamación del pregonero? Las respuestas están en que la repercusión del Pregón de Buzón llegó a alcanzar la categoría del disco: y fue un LP, Semana Santa en Sevilla, el largo puente que iría acercando una lejana mañana de marzo en el Teatro San Fernando hasta el siglo XXI. Editado en 1965 por Columbia y su división Alhambra, no es exactamente el Pregón al completo y tal cual fue pronunciado, sino una versión discográfica acomodada a resumir su contenido, e incorporando algunas piezas poéticas que no formaron parte del texto original. Se grabó en el Teatro Lope de Vega, de Sevilla, tratado como estudio, alternándose las intervenciones de Buzón (que de alguna manera al poner su voz volvió a dar su Pregón), con ilustraciones musicales: marchas que interpretaron Soria 9 y la Banda Municipal, y el canto de saetas por Angelita Yruela y el Rerre de Los Palacios. Pero el disco, como cabía esperar, se agotó rápidamente y lo mismo sus reediciones, hasta desaparecer en vinilo. Sin embargo, llegados los noventa, el famoso Pregón de Buzón también conoció el compact disc, el CD. Yo tuve mucho que ver en eso. Continuaré. Feliz martes.





