¡Buenos días! Lo de que el hombre del tiempo se apellide Brasero me recuerda al colmo del jardinero cuya hija se llamaba Margarita. Brasero está incluido en el reparto de esos telediarios dramatizados que parecen películas con su banda sonora y todo. Son esos telediarios de Sandra Golpe que da las noticias con fondo musical grave, como si John Williams le hubiera compuesto el terrorífico suspense de «Tiburón» para las guerras de Ucrania o Irán. A partir de las tres de la tarde la vida aparenta ser un completo desastre planetario en el que, si no fuera por la última y buena noticia que tiene a bien darnos, no podríamos esperar ver crecer la más mínima hierba fresca de los campos. Brasero se suma al coro de las tragedias con sus mapas rojos rojos rojos de «Apocalypse Now», narrados por sus coreografías de saltos que me recuerdan al de la rana en tiempos de Manuel Benítez, el cordobés. Mira que sería fácil dejarse de alertas que acojonan, y decir tranquilamente que viene tela de calor, cuando en Sevilla ya no decimos el calor que hace, sino la caló que jace. ¿Hay mejor diferencia que esa para dar, sin tantos colorines, un pronóstico exacto? ¡Feliz viernes!





