¡Buenos días! 13 de junio, San Antonio de Padua. Habrá que emplearse hoy felicitando, yo mismo tengo unos cuantos en mente. Si las estadísticas no han cambiado con las modas o los culebrones venezolanos o turcos, Antonio es uno de los nombres con que más se llaman los españoles junto con Pepe, Paco y Manolo. Y bien, cambiando de tema, todo viaje papal acaba siendo la parábola del sembrador. Y todo sembrador queda sujeto a la suerte de los terrenos donde haya caído su semilla. Por Léon XIV no ha quedado, desde su mentalidad y obligación de sumo pontífice, la buena voluntad de esparcir el grano del Evangelio allá por donde pasó. Incluso en el Parlamento, donde al defender el derecho a la vida en el aborto y en la eutanasia me pareció que omitió intencionadamente el caso de los que violaron ese derecho con cerca de novecientos asesinatos a base de explosivos, disparos a bocajarro y tiros en la nuca. Si llega a atreverse con eso, no estaríamos recordando los hinchados y cínicos siete minutos de aplausos de todas sus señorías; de todas. Por lo demás, el tiempo se encargará de los reales y verdaderos frutos de esta siembra. ¡Feliz sábado!





