¡Buenos días! Nunca me han afectado las condiciones personales de los artistas que admiro. No dejó de fascinarme escuchar o leer a Antonio Gala porque definiera su opción sexual, ni tuve en cuenta que Marisol se casara ante Fidel Castro, que Javier Bardem señale siempre la misma dirección política (incluso cuando el rumbo está perdido por completo), ni tampoco que a Julio Iglesias lo acusen por unos presuntos delitos de los que ahora reculan los denunciantes. Elvis, Sinatra o la Joplin, quedaron para mí indemnes acerca de sus excesos de todo tipo. De modo que si a Miguel Ríos le ha dado por apoyar la campaña de un partido que no tiene nada que ver conmigo, no abandonaré por eso la buena costumbre, desde los años 60 en que el granadino irrumpió con los éxitos de «El Río» y «Vuelvo a Granada, de seguir poniendo sus discos y reconocer que aportó a la mejor historia de la música española, mano a mano con el genial Waldo de los Ríos, esa joya que es su «Himno a la alegría». ¡Feliz lunes!





