¡Buenos días! Hoy hace treinta y cuatro años que inauguramos la Expo del 92. Quienes lo vivimos, otra vez pensaremos aquello de que parece que fue ayer. Al cabo de ese tiempo estamos a punto de presenciar en horas el alumbrado de una una nueva Feria de Abril. No cabrá un alfiler ante la inmensa portada que se alza siguiendo los mejores cánones y se encenderá a las doce en punto de la noche, tras la actuación de Raya Real, amigos con quienes actué por España unas pocas de veces, e incluso los tuve como invitados en uno de mis conciertos en la Cartuja. Para más vínculos, compartíamos sello discográfico y mánager, mi querido Carmelo Millán, que aún representa al exitoso grupo. ¡Enhorabuena, Carmelo, de antemano, por el triunfo que os espera en el preludio de la iluminación! No cabrá un alfiler porque a nosotros los sevillanos se unirán ya más turistas que en Venecia. Durante dos viajes diferentes pude encontrar mesa para tomar un Cappuccino en la Plaza de San Marcos escuchando a una de las clásicas orquestinas. Si esa Plaza estuviera en Sevilla tendría colas para poder sentarse en un velador. Pero nos han descubierto. Ya saben cómo vivimos aquí y la belleza entre la que lo hacemos, por más que los guarros del fútbol, de las fiestas litroneras de primavera, o los de las sillas de la Semana Santa, lo dejen todo peor que unos corrales de cerdos. Esta noche, sin embargo, habrá postal de Sevilla, de Sevilla, Canal Sur, de Sevilla universal. ¡Feliz lunes!





