
¡Buenos días! La ciudad sigue probándose por las mañanas esta luz abrileña de la Feria con la que pretende entallarse la medida de una radiante felicidad. Se ajusta Sevilla en claridades, en rayos de sol alegres, anunciando que el futuro ocurrirá en una semana incomparable. Nos está esperando el tiempo en el requiebro fino y delgado del baile por sevillanas, cuando toda la vida quepa cantada en los versos de cada compás, cuando puedas coger a la misma vida por la cintura y pasearte con ella por el Real. A eso le llamarán poderío. Esta luz de Sevilla abre hoy armarios, ilumina el interior de roperos, prepara trajes, flores, pulseras, collares, pendientes, broches o mantoncillos… todo se derrama en cascadas de volantes. La Feria está ahí como quien dice. Se lleva ya una cuenta atrás de horas para su alumbramiento. ¡Feliz domingo!





