
¡Buenos días! Al cabo de una semana ya veo que no me he quedado solo desde el Domingo de Ramos, cuando me percaté inmediatamente de que la Semana Santa de Sevilla llegaba por mal camino. Ahora que hay tantos expertos para todas las idioteces habidas y por haber, permítanme que yo sea un experto en saber de qué va una Semana Santa antes de que una cofradía doble la esquina. Los periódicos, radios y televisiones están llenos ahora mismo de analistas buscando soluciones a lo que ha pasado. Me confortan, porque esta ciudad indolente y cada vez más cateta, que tantas veces soluciona la vida tomando una cañita, en cuanto alguien saca los pies del plato de la tapa, es tildado o de que está loco, o de que está amargado, o de que es un tío que protesta por todo… la edad, cuando probablemente no haya signo de juventud más evidente que la protesta y la rebeldía. ¡Feliz miércoles!





