¡Buenos días! Salía ayer San Bernardo y me venía el recuerdo de aquel Miércoles Santo, primero sin Pepe Luis Vázquez en la vida donde había llegado a ser tan grande. Agradeceré siempre a su hija Mercedes que me invitara entonces a presenciar entre su familia el paso de la cofradía ante su casa, que en tiempos fue la de su abuela y aquella de la niñez del maestro que inventó la torería de la mejor escuela sevillana. Mercedes me abrió una de esas puertas grandes por las que se me ha permitido meter el dedo en la llaga de Sevilla y ungirme con el tacto de su más auténtica sangre. Testimonié en esta fotografía, junto a su madre, el reflejo de una profunda emoción cruzando la tarde por el barrio de los toreros. ¡Feliz Jueves Santo!





