¡Buenos días! Andaba yo una tarde de toros en El Puerto con mi incomparable Rogelio Gómez Trifón, cuando antes de la corrida subimos a la habitación de nuestro amigo Espartaco para desearle suerte en la lidia. Y fue entonces cuando por casualidad, entrando en la amplia suite que ocupaban, escuché al padre del diestro decirle a un maletilla: «Mira, muchacho, para triunfar en esto hay que reunir diez cosas, ¡las diez!; y si te falta sólo una ya no llegas a primera figura». Supongo que el joven cargado de sueños y ansias de gloria tomó aquellas sabias palabras como una sentencia a seguir fielmente en sus propósitos, como si se la hubieran entregado inscrita en mármol. Y para mí, hombre corriente de a pie que jamás pretendió pisar más alberos que los del Parque, se convirtió en una lección digna de ser aplicable a muchos más afanes y esfuerzos de la vida que queda más allá del toreo… o más acá, según se pise en el ruedo. Pues bien, Carlos Herrera, lo recuerdo ahora que se cumplen los 25 años de su Pregón de la Semana Santa de Sevilla, se dirigió hasta el atril del Maestranza llevando las diez cosas. Salió por la puerta grande. Mañana sigo… ¡Feliz miércoles!





