De pronto la vida toma una dirección inesperada, se sale del curso de lo previsto y los planes se rompen hasta el punto de no entender que fueran los nuestros. No nos identificamos al ver que todo toma sorpresivamente un nuevo cambio de rumbo, un destino que comprenderíamos en los demás, pero no en nosotros. Nos pasan las cosas sin llegar a creer que nos están pasando. Algo ha roto en pedazos el guión. Nos duele un dolor jamás imaginado, ajeno a nuestros cálculos humanos de sufrimiento. La herida cruza por la línea de hierro que nunca hubiéramos sospechado. A pesar de todo, que tengan un buen martes y que consigan lo más que puedan eso tan escurridizo que llaman felicidad.





