¡Buenos días… o tardes, como prefieran! Pero siempre, o casi siempre, con énfasis por un mundo mejor y una vida mejor. Me envían esta estampa de ensueño, donde alguien, cuyo nombre ignoro, ha logrado la hermosa fantasía de la infancia, cuando mis padres me acostaban para dormirme hasta el cuento de que los Reyes Magos ya estaban en camino desde el lejano Oriente. Iba cerrando los ojos de esa forma lánguida en la que se te cierran mientras empiezas a ver lo que escuchas. Y te quedas frito, que es como le llamaban a que entraras definitivamente en el letargo de la madrugada. Miro a ese dibujo que no puede expresarme mejor la noche que va a venir, esta otra nochebuena del Heraldo cumplimentando a Sus Majestades con las llaves de Sevilla ya recogidas de manos del alcalde. Todo listo para entrar mañana en la ciudad. Esperando el amanecer que traerá otro año a la Cabalgata del Ateneo -la de verdad, la de los Reyes auténticos sin disfraces de Pichardo-, he ahí el horizonte de Melchor, Gaspar y Baltasar, que es también nuestro más feliz horizonte. Buen lunes a todos.





