
¡Buenos días! Se ha muerto Pepa Bandera, la de Puerto Real, y Encarnita Polo de Sevilla. Se ha ido entre intrigas e investigaciones sobre una presunta forma dramática de marcharse desde una residencia en Ávila. Pero incluso en medio de lo oscuro, la recuerdo ahora en sus años de luces del éxito. Dicen que inventó -o Adolfo Waitzman, su marido entonces- el flamenco pop, que me parece el germen de lo que después tuvo los etcéteras de Smash con «El garrotín», el «Achilipú» de Dolores Vargas la terromoto, o la forma de amar locamente de Las Grecas… ¿Quizás también Triana, Alameda, Silvio, Martirio? Mi querido amigo y gran versado en estos análisis, el señor Pive Amador, pondría en su justa medida, y mucho mejor que yo, estas suposiciones. Encarnita fue una de las predilecciones de Lazarov para su zoom en Paco, Paco, Paco que mi Paco. Traté a la encantadora artista y a su hija, guapísima Raquel. La última vez que nos vimos tuvo lugar en esta su ciudad natal, un Domingo de Ramos, viendo en compañía del pintor Antonio Montiel y el humorista Miguel Caiceo el regreso de la Estrella por la calle Adriano y ante El Baratillo. Encarna se mantenía en forma y siempre con su peinado invariable de juventud y fama, tan invariable como en el caso de la reina emérita Sofía. ¡Hasta siempre, Encarnita Polo, ahora con pasaporte no para Dublín, sino para la gloria que te mereces! Y feliz sábado para todos a los que aún nos queda que lidiar esto de vivir.





