¡Buenos días! Hay gente que a Manu Sánchez el humorista le ha deseado lo peor por contestar con absoluta sinceridad las preguntas de Curro Bono en el programa televisivo AL CIELO. Ha confesado, una vez más, ser ateo y cofrade. Y por eso y otras palabras, propias de negar la existencia de Dios, se le ha deseado lo peor sabiendo que ha superado un cáncer, sabiendo que ha vuelto de tierras pantanosas y arenas movedizas en las que los pies no pisan firme ni siquiera por el escueto tamaño de las suelas de un hombre, mientras la cabeza aguanta y defiende como puede una invasión de interrogantes. ¿Qué ha dicho Manu Sánchez? «Nunca he pretendido ni pretendo hacer apología del ateísmo. Ni lo prescribo ni lo recomiendo. Sencillamente lo soy». «Si me dicen que cuando me muera voy a estar con Dios, a lo mejor quiero quedarme con mis hijos». «Cuando entras en oncología infantil, te cuestionas el plan divino. Si Dios todo lo puede, ¿por qué no los cura? Si no lo hace, a ver si no es tan bueno». No me escandalizan las palabras de un ser humano malherido y asaltado por sus terribles caminos. No es el único caso que conozco. Y, en un momento dado, todos podemos sufrir la emboscada en carne propia de una grave enfermedad. Lo que tengo seguro es que ya no es el tiempo de los dogmas, sino de las cuestiones más inquietantes que, como Manu Sánchez, nos podemos plantear con toda valentía y, precisamente, ante Dios. ¡Feliz miércoles!





