¡Buenos días! Sigue teniendo el comercio de Sevilla ocurrentes guiños desde sus escaparates. Hacen posible que te detengas en ellos y sientas una amabilidad que presagia la de sus dependientes para atenderte en lo se te ofrezca. Me ha llamado la atención el reclamo de una de las tiendas del Mercado del Arenal, que decora una de sus cristaleras recordándome ese modo con el que en Navidad lucen muchas ventanas de los hogares, con pegatinas de Papá Noel o de muñecos de nieve. Un loable deseo dice en mayúsculas letras doradas: «QUE EL AMOR SEA LA PRÓXIMA PANDEMIA». Es digno de encomio que alguien mantenga sus esperanzas -que deben ser incansables- para que se produzca un día ese contagio mundial, esa antigua aspiración de la Humanidad que evitaría, hoy mismo sin ir más lejos, un cielo rojo cruzado por misiles y drones asesinos. Mientras tanto, hagamos lo que esté en nuestras manos por un jueves lo más feliz posible.





