¡Buenos días! La vida es hoy otra mañana. Hoy es lo mejor que vamos a tener. Digo yo… ¿o no? Usamos demasiadas palabras irreales para los humanos. Una de ellas es la que más se escucha en estos momentos, durante este fin de semana: retorno. No está mal como el convencionalismo que explica la vuelta de las vacaciones, pero el retorno no es cosa nuestra; lo nuestro es seguir hacia adelante. Se llama retorno a lo que en sí es poner nuestros pies en otra parte. Volver o regresar es ajeno a nosotros. Nadie vuelve a nada. El paso del tiempo te quita perfectamente esa idea de la cabeza. Caminamos por la senda de lo irrecuperable. Y los recuerdos son la mejor forma de consuelo cuando echamos de menos a quienes ya se fueron. No sé si esto que digo tiene lectores o son letras para echar a correr en busca de otras mejores. Pero así me he levantado. Hay amaneceres que nos cantan las cuarenta, con luces primeras que alumbran hasta recovecos que ya no se ven el resto del día. ¿Será más sabia la luz que la oscuridad? ¡Cualquiera sabe el lugar ni la hora de las verdades de cada uno! Pero, de eso estoy seguro, no nos quedan al alcance operaciones retorno. Sólo tenemos hoy y, con suerte, el futuro. ¡Feliz sábado!





