¡Buenos días! Para decirlo que se entienda muy rápido, la Macarena va a entrar en quirófano bajo la intervención de Pedro Manzano. Dieron las de la madrugada, pasadas ya las dos, cuando se supo el resultado del recuento de votos, con cerca de mil a favor de la restauración y unos cuatrocientos y pico en contra. Conocer el informe técnico del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico marcó decisivamente el rumbo de las voluntades: es urgente, muy urgente, devolver a la Virgen a un estado óptimo de conservación y de expresión, del mensaje universal de la Esperanza de su nombre y su mirada. Ya da igual que no se vaya hasta noviembre la actual Junta de Gobierno, responsable del atropello, pues con la supervisión del IAPH (que parece convertirse en una especie de necesaria gestora de la Hermandad), Cabrero y sus lamentables colaboradores quedan desposeídos de toda facultad relevante sobre la sagrada imagen. Y Arquillo… Arquillo ha derribado, por más que se empeñe en declaraciones increíbles, todo un expediente anterior de prestigio. No quisiera encontrarme en la piel ni de unos ni de otros, acosado de por vida con pesadillas negras y espantosas de partícipe en malograr a la Macarena. ¡Pobres! Cabrero, abucheado en ese momento, se permitió aclarar lo que han sufrido las catorce familias de sus miembros de Junta. Debiera haber sumado y advertido cuánto hemos sufrido miles de devotos en todo el mundo. ¡Ay, Cabrero!





