¡Buenos días! Tengo la impresión de que este mundo se va llenando de invitaciones a la facilidad para conseguir las cosas, todas las cosas. Son esos reclamos trampa inventados con el objeto de cumplir fines comerciales: aprender inglés en un mes o adelgazar una barbaridad de kilos en unas pocas semanas, por citar dos simples ejemplos. Los veteranos en vivir ya sabemos que nadie da duros a pesetas, pero a las nuevas generaciones se les está haciendo creer en un ser humano que puede evitarse todo esfuerzo para lograr sus metas más importantes. Y engañándolas con que las cosas verdaderamente grandes es posible alcanzarlas dando rodeos a la disciplina y evitando la tenacidad. Pero habría que tipificar esta estafa, y aclarar que cuanto merece la pena en esta vida, siempre es cuesta arriba. Y que uno de nuestros mayores tesoros consiste en ejercitar una voluntad férrea e indesmayable. ¡Ah! Y para los creyentes me encanta una máxima: trabaja como si todo dependiera de ti, y ten fe como si todo dependiera de Dios. ¡Feliz lunes!





